CARLOS EL “VENENAUTA”
Resultaba casi increíble pero en efecto era él, allí estaba, quizás un poco cambiado: gel en el cabello (anteriormente el pelo), un zarcillo (anteriormente arete) en la oreja izquierda y un micrófono en la mano, pero sin dudas se trataba de Carlos metamorfoseado ahora en DJ y animador de una popular discoteca caraqueña.
No hacia mal su trabajo, lo testimoniaban los centenares de jóvenes que bailan sin parar salsa, changa, rap y otras variantes musicales modernas con el dejo rítmico caribeño que él les imponía; periódicamente a la música se superponía la “promo”, una voz que repetía dos o tres veces “Carlitooossss dis-plei” para dar paso a la siguiente interpretación, y así lo conocían y aclamaban todos aunque para sus íntimos era simplemente “Carlitos el venenauta”.
Unos lo hacían proveniente de Valencia, otros, los más, de Barquisimeto donde según se rumoraba había creado un formidable grupo musical pero ni lo uno ni lo otro era cierto, más bien todo lo contrario, como quizás hubiese dicho un gran mexicano porque Carlitos era de Camagüey y trató de vivir en La Lisa, un populoso barrio de La Habana en donde pasó necesidad y trabajo pero se iba “encaminando” hasta que la policía lo “deportó” a su provincia de origen en dos oportunidades y como dice el refrán que “a la tercera va la vencida” no lo intentó más.
Sus habilidades en el campo de la enfermería y unos billetes verdes bien colocados lo hicieron acreedor de un puesto para cumplir misión en Venezuela donde, como casi todos los cubanos, se aclimató con notable rapidez y descubrió en su afición, la música, una verdadera vocación; las arepas rellenas, una hermosa venezolana y un espacio de libertad totalmente nuevo para él lo decidieron a dar un paso trascendental en su vida: rompió el boleto de regreso y saltó de Barrio Adentro a Barrio Afuera.
Carlitos, el camagüeyano de a pie, se había convertido así en el primer cubano “quedado” por estas tierras, en fin es que si los rusos tenían en los cosmonautas gente que había llegado al espacio extraterrestre ( el “cosmos” como ellos le dicen ) , los americanos astronautas que se paseaban por la Luna y los chinos taikonautas que deambulaban por el cielo, él iba a ser el primero de los “venenautas”, los cubanos que se desentendían de un presente lleno de promesas incumplidas y de vivir entre lo fantástico y lo absurdo en su Patria para enfrentarse a un futuro no exento de dificultades y también de sinsabores en Venezuela pero lejos del sometimiento y la vigilancia cotidianos.
No le interesaban ni Miami ni Madrid, ni el imperialismo ni el comunismo, ni Marx ni Fukuyama sino simplemente vivir su vida, porque, a pesar de todo, era su única vida y nunca había entendido el por qué otros, por razones “políticas”, tenían que manejársela.
Había aterrizado en la discoteca un buen día, casi en un paracaídas, sin que nadie supiese exactamente de donde venía pero la suerte o su talento musical le proporcionaron un medio de subsistencia (en ese momento era lo que más necesitaba) y por algo había que empezar, además, ya se lo habían dicho, que en esta tierra hay sitio para todos.
Inauguró la serie de los “quedados”, los “venenautas”, y lo siguieron otros muchos que por ahí andan de vendedores, taxistas, pintores u obreros, haciendo cualquier cosa que dé para vivir y malabares con el dinero, y si algún día viajan a Caracas y visitan una discoteca al escuchar la “promo” de Carlitos ya sabrán de quien se trata, apláudanlo que él hace bien su trabajo y ayúdenlo, que solo está tratando de conseguir un futuro mejor y eso es verdad y ustedes lo saben.
©Dr. Antonio Llaca.
Caracas. Venezuela/Oct.2008.
P.S.: Me permito añadir la siguiente Nota enviada por Carlitos para publicación en este Relato:
Precisamente la tragedia de nuestro pueblo ha sido no tener patria. Y la mejor prueba, la mejor prueba de que no tenemos patria es que decenas de miles y miles de hijos de esta tierra se van de Cuba para otro país, para poder vivir, pero no tienen patria. Y no se van todos los que quieren, sino los pocos que pueden. Y eso es verdad y ustedes lo saben (EXCLAMACIONES).
Luego, hay que arreglar la República. Aquí algo anda mal o todo anda mal (EXCLAMACIONES DE: “¡Todo!”), pero tenemos que arreglar la República ustedes y nosotros (EXCLAMACIONES), y por algo hay que empezar.
------DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, EN LA PLAZA DE LA CIUDAD DE CAMAGÜEY, EL 4 DE ENERO DE 1959.
(VERSION TAQUIGRAFICA DE LAS OFICINAS DEL PRIMER MINISTRO)