Más allá de interpretaciones y/o
consideraciones de uno u otro sesgo político la decisión
recientemente tomada por la 39ª. Asamblea General de la
Organización de Estados Americanos (OEA) en la ciudad de San Pedro
Sula, Honduras, de dejar sin efecto la Resolución VI de 31 de enero
de 1962 abre las puertas para la reinserción de la República de Cuba
en este organismo de concertación regional.
La respuesta de la dirigencia cubana a la
misma ha sido dada, incluso con antelación, por el ex Presidente
Fidel Castro en sus Reflexiones (a) y más recientemente por el
Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular Sr. Ricardo
Alarcón quienes se han referido a la posibilidad del reingreso a la
OEA con una tajante negativa y vuelto a calificarla con el apelativo
empleado por el desaparecido canciller Raúl Roa de ¨Ministerio de
Colonias¨ de los Estados Unidos sin percatarse de que los tiempos
cambian, que el Mundo y la América de hoy no son los mismos de hace
cuarenta ó cincuenta años y muy mal parados dejan a países y
naciones amigas de Cuba en el continente con tales calificativos.
Hablan a nombre de Cuba estos dirigentes pero para la Nación cubana
el problema de fondo radica en que una decisión trascendental para
el país queda solo en manos de dos personas.
Al único a quien no se le ha preguntado su parecer sobre este tema
es AL PUEBLO CUBANO,
que,
resulta ser precisamente quien debiera decir la última palabra
acerca de si desea o no que su República se reincorpore a la OEA;
la importancia de la decisión amerita de un pronunciamiento
inequívoco por parte del principal actor político y depositario de
la soberanía, y que esta no sea tomada por unas pocas manos.
¿Por
qué no consultar seriamente al pueblo su parecer acerca de la
reinserción de Cuba en la OEA? Un referendo sobre el tema sería un
mecanismo idóneo, muy probablemente nos daría muchas sorpresas.
Fdo.: Dr. Antonio Llaca
Desde la ciudad de El Tigre. Edo. Anzoátegui.
Venezuela.
07, Junio, 2009.