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Revista DESAFIOS
Año 1486
Abril/Junio 2009

Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC)

Vistas Paisajes Cubanos

No queremos limosnas
 

Juan Antonio Blanco
Abril,12/2009

Así declaró Fidel Castro en una Reflexión sobre las recientes medidas
 humanitarias de Obama. Tiene mucha razón: los cubanos no queremos
limosnas.

Vale la pena, entonces, destacar las limosnas que rechazamos y lo que
demandamos incondicionalmente del gobierno cubano.
No queremos que “flexibilicen gradualmente” las normas migratorias y de
viajes. Demandamos la supresión de los permisos de entrada y salida del
país, el derecho a migrar y retornar libremente, la liberación de los
parientes que tienen de rehenes sin permitirles la reunificación familiar
y el cese de todas las represalias contra los que desean migrar hacia el
exterior o dentro de Cuba.

No queremos que nos “autoricen” a mantener contactos con nuestros
familiares. Demandamos la abolición del pago de trámites para ir a nuestro
propio país, el reconocimiento del uso de pasaportes de aquellos países
donde somos ciudadanos, la reducción de tarifas telefónicas y de los
impuestos sobre remesas, las cuales son las más altas del Hemisferio
Occidental y de las más caras del mundo.

No queremos que se amplíe “gradualmente” el uso “social” de Internet.
Demandamos ejercer el derecho a acceder a la red de redes mundial –no al
controlado Intranet- sin “filtros”, pagando en moneda nacional y desde
cualquier parte del territorio nacional, incluyendo los hogares.

No queremos que se entreguen tierras en “usufructo” por diez años, donde
no se puede residir para labrar la tierra. Demandamos una verdadera reforma
agraria que entregue los latifundios estatales improductivos a quienes los
hagan producir.

No queremos “autorización” para adquirir celulares y acceder a hoteles.
Demandamos que la moneda nacional sea una sola y que los precios de esos y
todos los servicios se correspondan con los niveles del salario medio y su
poder adquisitivo.

No queremos una política informativa “más critica y abierta”. Demandamos
el libre acceso a todas las fuentes de información por medio de la TV
satélite e Internet y el derecho a diseminar criterios e informaciones por esas
vía y en la prensa nacional sin temor a represalias.

No queremos que el Partido y el Estado nos “autoricen” cada cierto número
de
años a decir lo que pensamos sin temer represalias. Demandamos la
inmediata e incondicional cancelación de toda la legislación represiva que tipifica
como delitos contra la seguridad del Estado y como “propaganda enemiga” y
 “diversionismo ideológico” la expresión de cualquier criterio que no sea
del agrado de los funcionarios.

No queremos “canjes” de presos por conveniencias políticas. Demandamos la
revisión de todas las leyes y decretos vigentes -a la luz de los
estándares establecidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Pactos
sobre Derechos Políticos y Civiles y sobre Derechos Económicos, Sociales y
Culturales-, acompañadas de una revisión de todas las sanciones contra
personas que, habiendo sido acusadas de delitos comunes o políticos no han
cometido delito alguno a la luz de esas normas, por lo que deben ser
liberadas, cancelados sus antecedentes penales y compensadas por la
arbitrariedad cometida en su contra.
>
No queremos que el Estado nos siga prometiendo que va a mejorar los
empobrecidos niveles de vida que hoy sufrimos. Demandamos que nos liberen
de las leyes que impiden al ciudadano tomar iniciativas económicas
personales o familiares para su autosostenimiento, y que a la vez se provean productos
y servicios al resto de la sociedad.
>
No queremos que el gobierno siga prometiendo reponer las pérdidas y
reconstruir las viviendas a los damnificados de los ciclones. Demandamos
que se respete su derecho a recibir ayuda directa de cualquier país,
institución o persona que desee prestársela.

La lista no es exhaustiva, pero de ella se deriva una conclusión simple.
Los pasos dados la pasada semana por la Administración Obama son concretos y
benefician de manera instantánea a millones de cubanos, mientras que los
pretendidos “cambios” que se asocian a Raúl Castro se han producido a
cuenta gotas por casi tres años, y constituyen hasta hoy inaceptables limosnas
> ofrecidas al ciudadano de a pie en la isla.
>
Estas son algunas de las demandas soberanas del pueblo cubano. A
diferencia
del levantamiento del embargo, no dependen de discusiones y decisiones de
un parlamento extranjero. Tampoco de “gestos” de nadie. Esperan apenas por el
acatamiento de la voluntad popular por el gobierno que pretende
representarla.

Apoyar esas exigencias -en lugar de mendigar o agradecer limosnas- es un
servicio a la defensa de la soberanía nacional. En defensa del único
legitimo y genuino soberano que es el pueblo cubano.

Publicado en: Cambio de época | Actualizado 17/04/2009 18:05

 


 

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