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La Reconciliación Nacional,
La Transición
y
Un Proyecto para la Nación
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CUBA UNA MIRADA A LA DISYUNTIVA
SUCESIÓN-TRANSICIÓN
Alberto F. Álvarez García
politólogo cubano residente en Canadá
El derrumbe
del socialismo "real" en
Europa del Este y la Unión Soviética, obligó a las autoridades
cubanas, en medio de una profunda crisis nacional, a producir
numerosos cambios al modelo soviético establecido en la isla.
Durante el Período Especial, ese
proceso de cambios incorporó la apertura económica controlada,
dirigida a ajustar el país a los requerimientos de la economía
mundial y del mundo post socialista; la reforma a la Constitución
de 1976, y la sustitución de la Ley electoral 37 de 1982 por la
Ley 72. También, el régimen se prepara, para cuando estime
necesario poner marcha una sucesión organizada del poder en
manos de Fidel a su heredero designado, Raúl Castro.
Al mismo tiempo, desde la sociedad
civil, crece un sector opositor al gobierno, que tiene como
finalidad la transición pacífica hacia la democracia pluralista
y la economía de mercado.
El objetivo de este trabajo es
analizar algunos aspectos fundamentales del sistema político
cubano actual, en relación a la disyuntiva planteada entre el
escenario gubernamental de sucesión y el de Transición a la
democracia, defendido por la oposición.
LAS TRANSICIONES A LA DEMOCRACIA
COMPARADAS:
ALGUNOS APORTES DEL
DEBATE ACADEMIC
Aunque
las transiciones mas recientes a la democracia ocurridas en
Europa y América Latina, se produjeron siguiendo modos
diferentes como la imposición, el pacto, la reforma, la
revolución, y ciertas situaciones mixtas, y que ninguno de esos
escenarios pueden ser desechados como posibles caminos del
cambio en Cuba, muchos analistas estiman que, en la coyuntura
inmediata, la sucesión gubernamental parece más viable que la
propuesta de
transición de la oposición.
Al respecto
vamos a hacer un grupo de reflexiones, tanto del alcance de los
cambios gubernamentales, como del desempeño de la oposición,
para de esa manera evaluar mejor la situación de ambas
alternativas, y esclarecer sus posiciones con respecto a los
escenarios de cambios en el
país.
Como he
señalado en el libro La transición a la
democracia
en Cuba (1)
indudablemente, será mas difícil hacer una adecuada valoración
de las transformaciones cubanas, sin compararlas con las otras
experiencias de transiciones ocurridas en el mundo en las dos
décadas pasadas, por lo que es imprescindible estudiar los
aportes brindados en ese campo por la transitología.
La transitología
constituye una comunidad de académicos (economistas,
politólogos, sociólogos, etc), conjuntamente con los propios
actores políticos, dedicados al estudio de las transiciones
a la democracia y su proceso de consolidación, abarcando una
perspectiva comparada de las mismas. Aunque la transitología
considera que cada experiencia interior beneficia a las
futuras transiciones, sobre la base del conocimiento
acumulado, no hay nada mas ajeno dentro del grupo de autores
con los cuales he trabajado como Philippe C. Schmitter y
Terry L. Karl, que concebir su tarea en la búsqueda de un
método único de validez universal para Efectuar las
transiciones políticas.
La importancia
de los estudios de la transición radica, en primer lugar, en
que permiten mediante la comparación, un mejor aprendizaje
sobre el proceso del paso de la autocracia a la democracia.
Por esa razón, los actores políticos en Cuba, en el gobierno
y en la oposición, deben aprender de las transiciones
ajenas, para facilitar que los cambios en la Isla efectúen
sin cometer los errores padecidos antes, e incorporar, los
resultados positivos de las mismas. Esa constituye una
ventaja del retardo de nuestra transición, comparada con las
otras de la actual onda de Democratización mundial, iniciada
por la Revolución de los Claveles en Portugal en 1974.
Los estudios
comparados de las transiciones, sugieren aportes validos
para el análisis de la situación cubana y de sus escenarios
futuros:
-
No hay una
forma única de democracia. Existe una variedad de modelos de
ella disponibles en mementos específicos.
El diseño institucional de
las democracias
depende de
condiciones históricas particulares. Para autores como
Philippe C. Schmitter y Terry L Karl, las democracias
existentes se pueden clasificar en cuatro tipos principales:
la democracia corporativista, como en Austria; la democracia
consensual, por ejemplo la Suiza; la democracia
electoralista, como lo es Estados Unidos; y la democracia
populista, donde se sitúan muchos de los casos
latinoamericanos.
(2)
-
Esa precisión al
tiempo que permite no remitir el acceso a un régimen
político democrático, reduciéndolo a un modelo normativo
único, no ignora que toda democracia política posee cuatro
dimensiones básicas: la competencia, por puestos y
políticas; la participación en partidos y otras
organizaciones; la responsabilidad (accountability) de los
gobernantes, y el control civil de los militares.
-
Las nuevas
democracias no deben ser valoradas por la simple realización
de elecciones, y el régimen democrático deberá garantizar la
participación
ciudadana durante los intervalos electorales. Se trata
de elementos intermediarios
participativos,
sectoriales, corporativos, etc., que faciliten la aplicación
del principio de la responsabilidad (accountability) de los
dirigentes ante la ciudadanía y el control ciudadano sobre
los mecanismos del poder.
-
Existen
diferentes modos de transición a la democracia, según los
actores que la producen (elites o masas), y las estrategias
de acción empleadas (transacción o fuerza). Schmitter y Karl
identifican cuatro modo principales de transiciones. Desde
las elites: pactadas e impuestas; desde las masas: por
reforma, y revolucionarias; y además, ubican un quinto
espacio de situaciones mixtas que no pueden ser enmarcadas
en las anteriores
(3)
-
En la onda
actual de democratización se han efectuado transiciones de
un régimen autoritario a unodemocrático dentro de los marcos
capitalistas, acompañadas, por las transiciones procedentes
del socialismo de Estado, que tratan de edificar la economía
de mercado y la democracia pluralista
-
Las transiciones tuvieron distinciones en cuanto al punto de
partida, nivel de desarrollo, el tipo de régimen, las
relaciones cívico-militares, las desigualdades sociales,
pero es factible determinar
algunos aspectos comunes en sus orígenes, al menos para las
ocurridas en el socialismo de Estado. Estas comenzaron por
la influencia de las tasas de crecimiento estancadas o
regresivas; el déficit presupuestario exorbitante, la deuda
externa; la inflación, presiones externas de instituciones
como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial; de
organismos políticos como las Naciones Unidas, o las
Organizaciones No Gubernamentales, así como por los efectos
demostrativos de lo sucedido a naciones vecinas o aliados,
condiciones que, en su conjunto, estimularon la
democratización.
-
No hay una
relación directa entre la secuencia de los cambios políticos
y la reforma económica. En las transiciones mas recientes se
encuentran tres tipos de secuencias principales:
1. Las
que comienzan priorizando la liberalización y la reforma
económica: como Chile, México, Hungría, y China;
2. Las que colocan el énfasis en la liberalización
política: los ejemplos de la URSS, Argentina, Polonia, y
la India; y
3.Las que introducen las reformas económicas y
políticas mas o menos simultáneamente, como son los
casos de Brasil, Bolivia y Corea del Sur.
-
Si una
observación empírica pareciese sostener que los países que
iniciaron los cambios priorizando la reforma económica,
tuvieron un mejor desempeño en la economía y una mayor
estabilidad política, existe una polémica con relación a la
secuencia optima de los cambios en las transiciones. Algunos
autores resaltan lo positive de ciertas experiencias que
dieron prioridad a la reforma económica; mientras otros,
alegan que cuando los sectores de línea dura del
régimen logran estabilizar la economía, suelen inclinarse
por imponer "desde arriba" un franco continuismo
antidemocrático.
-
Los pactos
juegan un papel crucial en el buen desempeño de una
transición pacifica ordenada, aunque no son indispensables
para que se produzca la transición. La transición gradual a
la democracia, comporta estrategias especificas que
conllevan a pactos diferentes: la negociación del pacto
militar se refiere al momento de la liberalización; la del
pacto político a la transición; y el socio-económico, a la
consolidación.
-
Es
considerable el peso de la movilización social, la
"resurrección de la sociedad civil", para forzar "desde
abajo" el inicio de los cambios hacia la transición.
-
En la
transitología la democratización es un proceso complejo,
resultado de la influencia primordial de factores subjetivos
-contingentes, de elecciones estratégicas de los actores y
de configuraciones particulares, locales e históricas. Esa
interpretación del proceso político aduce que es mas
accesible la democratización cuando los sujetos de los
cambios, en el gobierno y la oposición, deciden trabajar de
común acuerdo en su favor. Aunque los factores contingentes
son los predominantes en el desencadenamiento de la
transición, ellos no pueden eludir la influencia de ciertas
estructuras que funcionan como un marco de restricciones
históricas, por lo
que, el análisis sociológico debe abandonar tanto el enfoque
estructural clásico, que lleva a conclusiones demasiado
deterministas, como el de contingencia pura, que desconoce
el peso de las
estructuras
históricas.
-
Las transiciones
a la democracia demostraron que son dos los factores mas
influyentes para que la liberalizacion política avance hacia
la transición a la democracia. El primero es la interacción
entre el gobierno y la oposición, en especial los vínculos
favorables al diálogo y la negociación entre la oposición y
los sectores moderados del gobierno; y el segundo es las
divisiones en los sectores de la Iínea dura del régimen
autocrático.
-
No hay ninguna garantía de que las
transiciones políticas concluyan con la consolidación de la
democracia. La transición es un período lleno de sorpresas e
inmensos dilemas, durante el cual se preveen, al menos cuatro
posibles resultados: la regresión al autoritarismo, la
congelación de un régimen híbrido, la democracia no
consolidada y la democracia consolidada. De lo anterior se
deriva la idea del carácter no lineal del proceso político.
La transitología es ajena a predecir una trayectoria única
ascendente de la historia, como es factible interpretar en
las teorías de la modernización, la dependencia y
el marxismo.
-
Si en las
teorías de la modernización, el desarrollo político recorría
un camino ascendente de la modernización económica, a la
difusión de los valores culturales modernos y de ahí, a la
instalación de la democracia, en un orden donde la
modernización era requisito para la democracia, "treinta
años despues la secuencia parece haberse invertido, y ahora
crece el número de autores que concibe la democratización
política como el paso previo y obligado de la modernización
económica y social".(4)
-
Aunque la mayor
parte de los actores de la transición, consideran más
deseable la transición gradual y pacífica, la experiencia ha
demostrado que un largo proceso de cambios moderadosimplica
el peligro de que tanto los reformadores como la población
se "cansen de las reformas" porque no perciban cambios
importantes. "Un período de reformas prolongado también da
tiempo a los lobbies antirreformas para que movilicen sus
fuerzas y gradualmente corroan el proceso reformador". Para
el caso de los defensores del tratamiento de shock en las
reformas económicas, este es un argumento decisivo.
(5)
-
Sin un Estado
efectivo no puede haber ni democracia ni mercados. Es
alarmante el sesgo antiestatista de muchas reformas en
curso. "Para sustentar la democracia, el Estado debe
garantizar la integridad territorial y la seguridad física,
debe mantener las condiciones necesarias para el ejercicio
efectivo de la ciudadanía, debe disponer de ahorros
públicos, distribución de ingresos.... Nuestros argumentos
acerca del Estado se refieren a su rol en la preservación de
la integridad territorial, la promoción de las condiciones
del ejercicio efectivo de la ciudadanía democrática, el
suministro de un mínimo de seguridad material y la
distribución de los recursos económicos."
(6)
-
La calidad de
las Instituciones es fundamental para la supervivencia de la
democracia. "Una de las tareas esenciales de las
instituciones democráticas es contrabalancear la
concentración de poder, y además, las instituciones deben
generar resultados que protejan no sólo las libertades de
los ciudadanos sino también su bienestar material."(7)
-
Las transiciones
democráticas suelen coincidir con crisis económicas; muchas
nuevas democracias enfrentan al unísono la necesidad
de consolidar las nuevas instituciones políticas y de
superar el colapso económico. El problema "es entonces
encontrar alguna estrategia de reforma que simultáneamente
logre recuperar el crecimiento y fortalecer la democracia.
(8)
SUCESIÓN
GUBERNAMENTAL VS TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA: FACTOR CENTRAL
DE LA COYUNTURA POLÍTICA CUBANA ACTUAL
El escenario
de la sucesión gubernamental
El período Especial
declarado en agosto de 1990, constituye una estrategia de
supervivencia trazada por la élite del poder, en la que pese a
la presencia de undiscurso socialista intransigente, se avanzó a
una reestructuración de la sociedad en base al incremento del
mercado, la Inversión Extranjera Directa, IED, y el uso de las
remesas de divisas enviadas por los exiliados.
La apertura
económica transformó el modelo de economía centralmente
planificada en uno dual, en el que la economía se encuentra
dividida en un sector regido por un plan modificado en valores
financieros nacionales, y otro, que opera en divisas. Esta
economía dual es el cimiento de la
opción de sucesión
gubernamental propuesta por la Iínea dura del régimen.
La sucesión
gubernamental es el escenario de imposición de la elite, que da
continuidad a la autocracia y al estatismo oficial, adoptando
una variante del modelo chino, pero con sustanciales
modificaciones: para Fidel Castro y sus colaboradores más
cercanos, el modelo chino es visto como una apertura económica
de mercado controlada, que rechaza la presencia del sector
empresarial privado, y que presupone el cierre de la apertura
política a la oposición y la negación del pluripartidismo.
La sucesión esta
concebida en dos fases principales: la primera, bajo el mando de
Fidel, donde se intenta preservar, en el período post socialismo
real, lo esencial del sistema político y económico de corte
estalinista. La segunda, que aspira a despejar la sucesión del
poder a Raúl Castro. Aunque las reformas, económicas y
constitucionales, del Período Especial permitieron evitar el
colapso del régimen, la opción gubernamental atraviesa inmensas
dificultades que vamos a relacionar de modo sucinto:
-
El régimen no
logra, con las limitadas reformas introducidas, evitar la
reproducción de la crisis económica y social. Luego de haber
perdido de 1989 a 1993, entre el 35% y el 48% de su Producto
Interno Bruto (PIB), las reformas alcanzaron una cierta
recuperación de los indicadores macroeconómicos, que se
manifestó, entre otras cosas, en un crecimiento promedio
anual del PIB, de más del 3% de 1995 al 2000. Pero a partir
de esa fecha, se produjo una nueva paralización de la
economía, y este será el
tercer año consecutivo
de decrecimiento del PIB, que fue de 2.5% en el 2001, 1.1%
en el 2002, y se pronostica en un 1.5% para el 2003.
-
El análisis cualitativo
de la apertura económica en curso demuestra que: esta tiene
carácter incomplete; que el crecimiento económico se alcanza
con procedimientos extensivos; y que, el crecimiento y el
ahorro interne son insuficientes para orientar el país hacia
la prosperidad y el desarrollo. La crisis es de tal
magnitud, que hasta los propios economistas del régimen,
reconocen que muchos de los sectores primordiales de la
economía están exhaustos.
-
La caída abrupta de la
economía cubana desde el ano 2000, como resultado principal
del agotamiento del modelo de desarrollo interne, agravado
pero el impacto negativo que los atentados terroristas del
11 de septiembre en EEUU trajeron en la economía mundial,
reabre la interrogante sobre la capacidad del régimen para
estabilizar la economía e incrementa las conjeturas acerca
de su posible colapso. En ese sentido, hay muchas dudas
sobre la influencia que pudiera tener en la economía cubana
la ruptura del acuerdo petrolero existente con Venezuela.
-
Las llamadas conquistas
sociales del régimen, en sectores como la salud y la
educación, también vienen sufriendo retrocesos notables. Hay
que agregar a lo anterior, toda clase de afectaciones a los
servicios de la población, la escasa alimentación, los
precios sumamente elevados en los productos ofrecidos (en
dólares y moneda nacional), las pésimas condiciones de
trabajo, el desempleo, la crisis en la vivienda y el
transporte, las carencias en el abasto de agua, y los
problemas y desigualdades sociales traídos por la
dolarización de la
economía.
-
Estamos en presencia de
un verdadero proceso paulatino de desintegración de la
nación. La crisis genera los desarreglos en la familia y la
división de la población, la pérdida de valores éticos
esenciales, así como la determinación a emigrar de una buena
parte de la población, principalmente los jóvenes, causando
la separación de los seres queridos y la pérdida de enormes
recursos humanos.
-
A partir del V Pleno del CC del PCC efectuado
en marzo de 1996, el régimen ha iniciado un proceso de
contrarreforma política, que tiene como fin el mantenimiento
del status quo económico y político, la centralización del
poder y el cierre de los espacios de tolerancia para el
debate que se había producido entre 1990 y 1995 bajo el
impacto de la crisis. Dos puntos culminantes de la
contrarreforma política, han sido, la proclamación de la Ley
88 "De la protección
de la independencia nacional y de la economía
de Cuba",
conocida
popularmente como Ley Mordaza, aprobada por la Asamblea
Nacional en febrero de 1999, que fue aplicada en marzo
pasado de forma drástica, contra alrededor de 80 opositores
pacíficos, en un intento desesperado del régimen por
contener el avance de la oposición interna. Y también, la
Reforma Constitucional del 26 de junio del 2002, que tuvo
como principal aspecto, el declarar irrevocable al sistema
político y social establecido en la Constitución, vedando
cualquier cambio mediante el
diálogo y la negociación.
-
En el área de la
participación popular, por ejemplo, en los procesos
electorales más recientes puede observarse que, aunque la
élite oficial conserve aún efectividad para el control de
sus elecciones no competitivas, enfrenta situaciones fuera
de la lógica del control absoluto de los votantes de etapas
precedentes. Así tenemos, que en las elecciones nacionales
de enero de 1998, para la elección de diputados nacionales y
los delegados provinciales del Poder Popular, unos 800 mil
electores, no votaron, votaron en blanco, o anularon su
boleta. De ellos unas 300 mil personas votaron en blanco o
anularon la boleta.
Por su parte, en
las últimas elecciones para las Asambleas Municipales
celebradas el 20 y 27 de octubre del 2002; 780.000 electores
no asistieron, anularon o depositaron en blanco sus boletas.
Mientras, en las elecciones para diputados nacionales y
delegados provinciales del 19 de enero del 2003, fue mucho
peor aun: 1188 815 votantes dijeron no al proceso electoral,
cuando 198 555 no asistieron; 311 322 invalidaron las
boletas y 678 938 votaron negativamente.
-
Desde la década
de 1990, se aprecia junto a la crisis de la regulación
social estatista, un intento de todos los sectores de la
sociedad civil por alcanzar una mayor autonomía con relación
al Estado.
-
En el plano
exterior, el gobierno ha sido incapaz de llegar, al menos, a
una agenda mínima de acuerdos con Estados Unidos, para
acercarse a un proceso de negociación de las diferencias
bilaterales, cuestión considerada por muchos
especialistas, esencial para facilitar el desarrollo
nacional. Además, la personificación por Fidel Castro de los
conflictos interestatales, generó un estilo de actuación
internacional de reiteradas crisis y enfrentamientos con
numerosos países, que ha impedido la utilización de
mecanismos diplomáticos para la solución de los conflictos,
incidiendo, en distanciamientos severos en las relaciones
con importantes actores internacionales, como Europa,
Canadá, y Latinoamérica, todo lo cual dificulta la inserción
del país en la comunidad internacional y la economía
mundial.
-
Desde finales de
la década de 1980, luego de los escándalos de narcotráfico y
corrupción en los altos niveles de las Fuerzas Armadas y el
Ministerio del Interior han continuado apareciendo
frecuentemente, en la estructura del poder, nuevas noticias
de corrupción y de deposiciones de orden político. Esos
interminables procesos reflejan con claridad que en la
nomenclatura del régimen, además de dirigentes corruptos,
hay figuras que discrepan del modo de conducción impuesto
por la alta dirección.
En todo este
ambiente de rivalidades y discrepancias de la élite, tal vez lo
más destacado ha sido la intervención efectuada, por las Fuerzas
Armadas, del Ministerio del Interior. A partir de ese momento,
son muchos los oficiales del Ministerio del interior, e incluso,
de las Fuerzas Armadas que fueron condenados a prisión,
sustituidos de sus cargos, o pasados forzosamente a un prematuro
retiro. Similar
situación
han debido
enfrentar incontables
dirigentes civiles.
Las reformas
gubernamentales han transformando gradualmente el sistema
político cubano, de un régimen totalitario de estilo
soviético, a un postotalitarismo carismático, que
combina, el componente autocrático postotalitario con la
exacerbación del Iíder carismático del totalitarismo; un
naciente pluralismo económico y la economía dual; un
incipiente pluralismo social y la mayor autonomía de la sociedad
civil; un partido comunista con signos de debilitamiento en el
que se incrementa la distancia entre sus corrientes moderadas y
duras; el gobierno basado en el decretismo; el desplazamiento
del marxismo-leninismo ortodoxo y la retoma del
discurso nacionalista y el antiamericanismo;
condiciones mas limitadas para la capacidad movilizadora
del sistema que pierde legitimidad y se refugia en el carisma de
su jefe y la represión sistemática de los oponentes como las
principales bases de sustentación del régimen. (9)
Después de casi
medio siglo de reinado absoluto, resulta imposible creer que
Fidel Castro entregara, por voluntad propia, la dirección del
país a persona alguna; por lo que el cambio de mando de Fidel a
Raúl, solamente sería el resultado de una indiscutible
incapacidad del primero. De asumir Raúl Castro, sus acciones se
pudieran encaminar a dos escenarios principales:
a) Intentar la
conservación de todos los cargos en sus manos y una variante de
gobierno controlada por el sector duro, que implicaría dar
continuidad al esquema actual de economía de mercado controlada
y el unipartidismo.
b) Conservar los
cargos máximos del partido y el Estado o distribuirlos de alguna
manera, pero profundizando las reformas económicas y adoptando
una posición mas pragmática de negociación con EEUU; estrategia
que en un plazo de tiempo relativamente corto, podría introducir
reformas al sistema político. Esta variante se justifica en un
mayor pragmatismo de Raúl y su entorno con relación a Fidel,
pero tiene en su contra al grupo de Iínea dura del partido, su
propia historia personal y los mas de 70 anos que lleva encima
que no le dan tiempo para hacer demasiadas cosas.
Pero cabría
mencionar dos otros escenarios previsibles en la sucesión:
c) Que Raúl Castro
no fuese capaz de conducir correctamente el relevo y la nación
entrara en una situación de caos;
d) y finalmente, que
Raúl muera o quede incapacitado antes que Fidel, con un estado
físico y mental más deteriorado que este último, pero en sus
funciones actuales. En todo caso la etapa que se inicia en la
jerarquía cubana, la considero de relevo generacional.
Ascenso para los
dirigentes más jóvenes. Menos peso para los mayores de 65 años
civiles o militares; muchos de estos, van a pasar al retiro
antes de que lo hagan los dos principales gobernantes.
Dentro de
estas mudanzas en la estructura del poder de Cuba, hay una
especial interrogante que deseo plantear. ¿Estará la elite
militar, compuesta por Raul Castro y el Cuerpo de Generales, en
condiciones de mantener el orden jerárquico y el control en las
Fuerzas Armadas sin la presencia de Fidel? La experiencia
histórica cubana, en otras etapas modernizadoras de la nación,
como durante la revolución de 1933, demuestra que no siempre
ello es posible de lograr
(10)
La otra sucesión.
Por motivo de espacio, sólo voy a dedicar unas ideas a este
substancial asunto. Es cierto que como resultado de la crisis y
bajo la influencia de la Perestroika, comenzó a emerger un
sector moderado dentro de las instituciones gubernamentales, mas
proclives a una mayor apertura política, y a la profundización
de la reforma económica. Pero hay que decir, que la
contrarreforma política impuesta por el sector duro del partido,
desde el V Pleno del CC, de 1996, encaminada a preservar la
autocracia, el unipartidismo y el estatismo oficial, ha
desalentado y diezmado a los moderados del régimen.
La unanimidad
forzada impuesta por la contrarreforma, que llego a declarar al
socialismo (léase al oficialismo) irrevocable, con la reforma
constitucional de junio del 2002, estuvo dirigida, en parte, a
desacreditar el protagonismo en los cambios del sector moderado
del partido, que de esa manera recibió el tiro de gracia de la
línea dura. El problema planteado: no es que no hayan
diferencias entre moderados y duros en las instituciones del
régimen, sino cuando los primeros, en un medio de intolerancia y
represión como el actual, podrán ser ganados para apoyar
la transición
democrática.
EL ESCENARIO DE LA
TRANSICION A LA DEMOCRACIA
Frente a la sucesión
gubernamental, se alza la propuesta de transición a la
democracia de la oposición. La contraposición entre ambas
alternativas, manifiesta la oposición entre dos proyectos de
nación diferentes: el del régimen que aspira a una Patria para
los revolucionarios; y el de la oposici6n democrática, que
reclama mediante la reconciliación nacional, que la Patria es de
todos.
Aunque la Iínea dura
del gobierno se niega a emprender el dialogo y la negociación
para la democratización, no todas las condiciones son
desfavorables para alcanzarla, ni para que la oposición pueda
fortalecer su trabajo y alcanzar sus objetivos en un mediano
plazo de tiempo. Hay un conjunto de j configuraciones, digamos
de orden estructural, que facilitan
la transición a la
democracia:
a. La reforma
económica acrecentó la pluralidad de la sociedad y diversificó
la estructura social, incrementando las fuerzas, tanto en la
elite como en las masas, interesadas en la continuidad de la
apertura al mercado y la
flexibilización política.
b. Los actores
políticos principales en la oposición interna y en el exilio,
han moderado sus posiciones y concuerdan en que la negociación
es la vía optima para los cambios; ese hecho se complementa con
la emergencia de una nueva cultura democrática de amplios
sectores de la población, que recurre a la idea del uso de la
tolerancia, la negociación y los pactos, para promover los
cambios políticos y sociales.
c. La
desaparición del campo socialista y la URSS, destruyó la
alianza estratégica de Cuba con esos países y le ha obligado a
buscar otras vías para integrarse a la economía mundial y a las
relaciones internacionales de la post guerra fría.
d. A pesar de
la crisis, el Índice de desarrollo humano en el que Cuba, según
las Naciones Unidas, ocupa el lugar 58 del mundo, así como el
carácter mas equitativo de su sociedad, comparado
internacionalmente, sugieren que el país esta en condiciones mas
propicia para los cambios que en muchos lugares de Europa del
Este y
Latinoamérica.
e.Hay
otras ventajas a mencionar para la democratización, como los
recursos humanos disponibles, la situación geográfica, el
clima y los recursos naturales.
Al hacer referencia
a ese marco mas general positivo para los cambios, no hay que
negar que también existen problemas en los promotores de los
mismos: la oposición moderada integrada por liberales,
socialdemócratas, neomarxistas, democracia cristiana,
sindicalistas, luchadores por los derechos humanos, etc, padece
deficiencias tales como la desunión entre los líderes, la
fragmentación, una capacidad limitada para elaborar propuestas
que la acerquen a las bases, la penetración por parte de los
aparatos de la Seguridad del Estado, etc.
Reconociendo sus
problemas intrínsecos, es pertinente expresar que a pesar de
todo, la oposición interna ha dado un significativo salto de
calidad organizativo y en todos los órdenes, comparada con
aquella naciente oposición surgida a mediados de la década de
1980, a partir del Movimiento de Derechos Humanos. Entre esos
aspectos positivos merecen señalarse: en medio de un terrible
clima represivo, la oposición ha creado una red de
organizaciones a nivel nacional, con representación en todas las
provincias, y casi la totalidad de los municipios y localidades
del país; se fortalecen los mecanismos de unidad con nuevas
plataformas de unidad para la reflexión de los problemas
nacionales y la actuación política; se van dando a conocer a la
ciudadanía un grupo de valerosos dirigentes opositores que
actúan en todos los sectores de la sociedad.
A inicios del 2003,
algunos estudios demostraron la existencia de unas 460
organizaciones en la oposición
interna (11)
Estas fuerzas, a pesar de mantener su autonomía organizativa, se
han venido agrupando en tres frentes opositores principales: el
Proyecto Varela, respaldado por Todos Unidos; La Asamblea Para
Promover la Sociedad Civil, y el Arco Progresista. El Proyecto
Varela y Todos Unidos, consideran factible hacer los cambios a
partir de la Constitución de 1976, mientras que la Asamblea para
Promover la Sociedad Civil y otros grupos, prefieren utilizar
como basamento jurídico de los cambios las normas democráticas
de la Constitución de 1940; hasta que se declare una
Constituyente para elaborar la nueva Constitución. El Arco
Progresista, también difiere del Proyecto Varela, al sostener
que no hay condiciones en la actualidad para demandar un
referendo de las autoridades.
La ola represiva de
marzo pasado, puede ser catalogada, como la respuesta del
régimen a una creciente oposición interna, a la que estimó
necesario golpear para detener, aun al precio de la repulsa
internacional. En ese sentido, en contra de otras opiniones
expresadas, pienso que la oposición fue reprimida a causa de la
fortaleza que iba .asumiendo y no por su debilidad. También, a
pesar del "carácter brutal" del golpe, como lo ha definido
Vladimiro Roca, las evidencias mas recientes muestran que la
oposición esta en condiciones de reorganizarse y consolidarse en
este nuevo período post marzo del 2003. Para esa recuperación es
fundamental la ayuda que el exilio puede aportar en términos
materiales, en bibliografía, en programas de formación, en
difusión informativa, en el uso de las instituciones
internacionales de defensa de los Derechos Humanos, etc.
Si dividimos en cuatro fases principales, el
estado de la lucha pacífica contra el régimen: supervivencia,
organización, protesta y persuasión, y movilización, como lo ha
hecho una fuente opositora (12),
cabe argumentar que antes de la ola represiva, el Movimiento
Opositor estaba en la fase tres de protesta y persuasión; y
después de ese momento, ha retrocedido a la etapa de
reorganización.
Cuando la oposición
moderada reitera que los cambios deben venir de adentro, y se
opone al embargo y la violencia como métodos para los cambios,
asume explícitamente que el cambio pacífico dependerá de dos
factores fundamentales: la presión de los de abajo (la
resurrección de la sociedad civil); y la elaboración de una
alternativa atractiva para el resto de los actores políticos y
de la sociedad, incluyendo a los moderados del régimen. La
dinámica del cambio determina de esa forma, que sin el
incremento de las acciones de los de abajo en el futuro
inmediato, podríamos ser testigo de la sucesión gubernamental.
El poeta y prisionero político Manuel Vázquez
Portal, ha caracterizado muy bien la presente coyuntura política
nacional, al expresar. "Esto acabará cuando los cubanos lo
deseemos. Si padecemos la tiranía es porque la soportamos y por
tanto la merecemos. Hasta que el pueblo cubano, a pesar de toda
la represión gubernamental, no se decida a ser libre, seguiremos
siendo esclavos"(13).
(1)
Alberto F. Álvarez García. La transición a la democracia en
Cuba. CEDOF-STC, Caracas, 2002.
(2)
Philippe C, Schmitter y Terry L, Karl. What kinds of
democracies emergins in South America, Central America, Southern
Europe, and Eastern Europe,? . Presentación al coloquio
internacional sobre transiciones a la democracia en Europa y
América Latina,pp.-127, Universidad de Guadalajara y FLACSO,
México, D.F., 21-25 de enero, 1991; Terry L. Karl. Dilemas de la
democratización en América Latina. Foro Internacional, Vol. XXX,
No. 3, pp. 409-417, Madrid, enero-marzo, 1991; y Philippe C.
Schmitter. La cuarta onda de democratización, en Transiciones en
Europa y América Latina. Compiladores: Carlos Barba
Solano, José Luis Barrios Horcasitas y Javier Hurtado,
pp.107-111, Grupo editorial Miguel Angel Porrúa, Universidad de
Guadalajara y FLACSO, Méxio, 1991.
(3)
Terry L. Karl y Philippe C. Schmitter. Modos de transición
en América Latina, Europa del Sur y Europa del Este. Revista
RICS, No. 128, pp.287-297, Madrid, junio, 1991.
(4)
José Num. Democracia y modernización treinta años después.
En Desarrollo Económico, No.123, Vol. 31, p378, Instituto de
Desarrollo Económico y Social, IDES, Buenos Aires,
octubre-diciembre, 1991; y Alberto F. Álvarez. América
Latina: crisis y democratización. Cuadernos de Nuestra América,
Vol. IX, No.19, p.30, Centro de Estudios sobre América, Ciudad
Habana, julio-diciembre, 1992.
(5)
Adam Przeworski, Torcuato Di Tella, José María Maraval,
Guillermo O'Donnell, Philippe C. Shmitter, Alfred Stepan y
otros. Democracia Sustentable. p.13 , Paidós, Buenos Aires,
1998.
(6)
Ibídem, p. 35
(7)
Ibídem, pp. 69-81.
(8)
Ibídem, p. 33
(9)
Eusebio Mujal-León y Jorge Saavedra. El post totalitarismo
carismático y el cambio de régimen: Cuba enuna perspectiva
comparada. Encuentro, No.6=7,pp.116-123, Madrid, otoño-invierno,
1997; y Alberto F. Álvarez García. La transición a la democracia
en Cuba. Ibídem, pp. 67-68.
(10)
Estamos hablando de unas Fuerzas Armadas duramente impactas por
la crisis económica y socio-política; que ha debido desmovilizar
mas del 50% de sus efectivos; que sus hombres se han visto
obligados a asumir otras profesiones, donde incluso, muchos de
sus ingenieros, pilotos y otros profesionales superiores
debieron comenzar a trabajar como chóferes, meseros de
restaurantes, etc., y donde muchos militares ya escogieron el
camino del exilio. Una descripción muy diáfana del deterioro del
sector militar en Cuba, puede verse en: Aníbal Caballero,
Ex-Teniente Piloto de las Fuerzas Armadas. Fuerzas Armadas de
Cuba: un nuevo ejercito cubano. Funciones en la actualidad y
pasos para su futuro. Miami, noviembre 22, 2003. (inédito)
(11)
Alberto F. Álvarez García. Organizaciones de la Sociedad civil
cubana no reconocidas legalmente. Sitio Web de la Fundación
Canadiense para las Américas (FOCAL). Trabajo actualizado hasta
el 24 de abril del 2003
(12)
Artículo anónimo. La oposición pacífica despues de la ola
represiva. Cubanet, Prensa Independiente, 20 de octubre, 2003.
(13)
Manuel Vázquez Portal. Esto acabara cuando los cubanos lo
deseemos.
Cubanet, 12 de diciembre, 2003. |