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Revista DESAFIOS
Año 1486
Abril/Junio 2009

Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC)

Vistas Paisajes Cubanos

ILUSIONES ENCONTRADAS

Por Raúl Rivero

NOTICIAS : Enviadas por Raúl Fernández Rivero


La idea de hacer periodismo –así, con esas diez letras- en la enconada Cuba de los noventa no fue el sueño (y, eventualmente, la pesadilla) de un pequeño grupo de bohemios errantes y desocupados y mucho menos la torva quimera de alguien que buscaba una visa para emigrar. El periodismo era y sigue siendo una necesidad de la sociedad cubana.

Reflejar con objetividad, honestamente, lo que pasa y opinar sobre los asuntos que están en el centro de la atención de los ciudadanos fue y es una exigencia terrenal, un reclamo del hombre de la calle.

Quienes salieron en aquél momento a responder a esa llamada no tenían el instrumental profesional adecuado, carecían de teorías y de intendencias, pero con nociones elementales del oficio y la mente abierta para aprender, se lanzaron a fundar pequeñas parcelas alternativas para que, dentro y fuera del país, se tuviera otro punto de vista para examinar la realidad de la Isla.

El movimiento, tuvo su origen en las noticias que provenían de los primeros grupos de defensa de los derechos humanos y de las informaciones sobre la situación de los presos políticos, y derivó, lentamente, en un proceso enojoso, hacia un ejercicio que pretendió, enseguida que se reconoció, encontrarse con la riqueza, diversidad y hondura de lo mejor del periodismo de la República.

Creo que los dos impedimentos más graves que ha arrastrado el periodismo alternativo en estos tres lustros de trabajo han sido, el asedio de la policía política y las limitaciones de algunos individuos, renuentes al estudio y al entrenamiento necesario de todos los días.

El primer punto es casi infinito. Incluyó, desde los primeros momentos, arrestos de horas y de días en unidades de la policía regular, condenas, confiscación de equipos, interrupciones telefónicas y amenazas.

En el otro aspecto, se dieron, se dan, casos de reporteros o redactores que llevan años enquistados en esquemas y fórmulas, con un vocabulario distrófico. Son, generalmente, tenaces en la búsqueda de la noticia y, al mismo tiempo, indolentes ante la urgencia de destreza y oficio para hacerla llegar al lector o al oyente.

En el desafío cotidiano de estos problemas las agencias independientes en Cuba han recibido siempre el respaldo de colegas y amigos. Cada vez que alguien va a parar a la cárcel, surgen de inmediato desde diversos ámbitos de nuestro continente y de Europa, las protestas de los medios de comunicación.

La solidaridad ha trascendido siempre las páginas de los periódicos y los espacios de la radio y la televisión y ejecutivos y profesionales de prestigio gestionan soluciones ante jefes de gobierno y acuden a instituciones internacionales.

Viajeros, cronistas de paso, gente alerta y dispuesta han dejado siempre sobre las mesas de improvisadas redacciones del periodismo independiente, resmas de papel, bolígrafos, pequeñas grabadoras, cámaras fotográficas, diarios y revistas, libros de textos y, quizás lo más importante, unas palabras de aliento para quienes desde un dominio de sombras y pobreza, se empeñan en iluminar el país donde viven.

Ahora están en prisión veintidós hombres que, en diferentes zonas del país, ejercían esta profesión hasta la `primavera del dos mil tres. Cumplen largas condenas y, al menos tres ellos, José Luis García Paneque, Ricardo González Alfonso y Normando Hernández González, están enfermos.

Ya se sabe que el de escritor es el oficio más solitario del mundo y el periodismo el más peligroso. Lo menos que se le puede conceder a los seres que eligen esos riesgos físicos y espirituales es que vivan la soledad y el peligro en libertad.

 

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