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El incumplimiento y la indisciplina laboral
Aimée
Cabrera
La Oficina
Nacional de Inspección del Trabajo y el movimiento sindical realizaron
controles durante el pasado año, en los que se detectaron
incumplimientos de la disciplina laboral y por tanto el incumplimiento
de la legislación vigente.
Dichos
controles fueron efectuados en más de cuatro mil centros laborales
pertenecientes a once organismos y se detectaron más de 26 mil
violaciones de la disciplina laboral.
Las más
frecuentes estuvieron relacionadas con las llegadas tarde al centro,
incumplir con el tiempo de pausa y alimentación, salidas antes de
culminar la jornada de trabajo y por tanto no cumplir con el tiempo de
trabajo.
En estos
casos se considera una falta de exigencia que, la administración
autorice las salidas, antes de terminar la jornada, para que los
trabajadores realicen gestiones, si bien se ha comprobado que diversos
servicios son brindados en horarios que llegan, en muchos casos, hasta
las 7 p.m.
Lo que no
se analiza es que muchos centros deben brindar esos horarios pero no se
cumplen, entonces los trabajadores no tienen otra posibilidad que pedir
permiso para llegar a una hora que puedan ser atendidos.
A grandes
rasgos se aprecia en cualquier centro laboral una falta de organización,
de sistematicidad y de rigor, por parte de los dirigentes tanto
administrativos como sindicales, sin contar con la indolencia y falta de
conciencia de muchos trabajadores.
Acudir a
un centro para recibir un servicio se convierte en una caja de
sorpresas, no hay excepción, el disgusto por el peloteo burocrático se
ha convertido en una anti cultura que sólo concibe maltratar al que se
dirige a esos establecimientos.
A nadie le
interesa que una docena de personas tengan que esperar en la cola del
departamento de análisis de sangre en el policlínico ubicado en la calle
Jovellar, en el municipio Centro Habanas porque sean más los que entren
en la sección, sin turno, por puro amiguismo. Tampoco es importante
cumplir con el horario de trabajo, como ocurre en el Correo sito en
Infanta y Concordia, en el mismo municipio capitalino, el cual siempre
cierra antes de culminar sus horarios de atención al público.
Otros
abren tarde como sucede en la tienda ubicada en Belascoaín entre San
José y Zanja, en la misma municipalidad, en las que los dependientes de
almacén comienzan a surtir los departamentos de venta cuando las
personas se disponen a entrar en los mismos para realizar sus compras.
Los
inspectores no tienen para cuando acabar porque a diario las
indisciplinas en el orden laboral ocurren en cifras superiores a las ya
mencionadas, esto sin contar con que el chofer del ómnibus urbano no
para en la parada, o demora su recorrido, o se hace el que tiene roto el
vehículo, entonces a veces, la amplia cadena de indisciplinas envuelven
a los que quieren cumplir con su trabajo.
La arista
pendiente sigue siendo, sin embargo, la relacionada con el salario que
ha sido aumentado pero en pesos cuando todos los artículos de primera
necesidad son ofertados en la moneda convertible CUC.
De pagarse
los sueldos de los trabajadores en esta moneda fuerte, se podría
rescatar el cumplimiento de la disciplina laboral, al sentirse la masa
trabajadora realmente estimulada como ocurría en décadas anteriores.
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