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Los Despistados
Cubamatinal
Miriam Márquez no dijo que pensaba escribirle a la Primera Dama
Michelle Obama, apelando a su sensibilidad como madre, esposa y abogada.
Otro pidió compasión. Este es el momento, proclamaron los miembros del
Caucus Negro del Congreso.
Si al menos el grupo se hubiera reunido con uno solo de los prisioneros
de conciencia o con una de las esposas, madres, hijas o hermanas de los
75 periodistas independientes, bibliotecarios y defensores de los
derechos humanos presos en Cuba desde la "Primavera Negra'' del 2003.
Les hubiera sido fácil ver a las Damas de Blanco en La Habana el Domingo
de Ramos, marchando en protesta, como lo hacen todos los domingos, para
crear conciencia sobre las duras condenas que sufren sus hombres por
haberse atrevido a pensar más allá de las limitaciones que les impone el
comunismo.
O los siete hubieran podido viajar tres horas desde La Habana a
Placetas para ver a los disidentes en huelga de hambre encabezados por
Jorge Luis García Pérez "Antúnez''. O hubieran podido pedir ver a Oscar
Elías Biscet, el médico que está cumpliendo 25 años de cárcel por seguir
el camino de resistencia pacífica de Martin Luther King Jr.
¿O qué tal las madres de los tres jóvenes que fueron juzgados un día y
fusilados al otro en el 2003 por haber tratado de secuestrar un ferry en
la Bahía de La Habana? Ningún pasajero resultó herido, pero eso no
impidió que el gobierno cubano les enviara un rápido y aterrador mensaje
a las masas afrocubanas del país.
Pero no.
Las preocupaciones de los legisladores negros estadounidenses no eran
por los más de 300 presos de conciencia listados por Amnistía
Internacional o por los cientos de disidentes que trabajan desde sus
casas bajo la vigilancia de un régimen totalitario. O por la falta de
derechos civiles en un país con una población mayoritariamente negra y
mestiza, regido por una gerontocracia apabullantemente blanca.
Su angustia era por los "Cinco Héroes'', como los medios controlados de
Cuba llaman a los espías del gobierno cubano capturados en Miami,
incluyendo a uno condenado por conspiración en el asesinato de los
cuatro pilotos de Hermanos al Rescate, muertos por cazas cubanos en
1996.
Estamos de acuerdo en que los derechos humanos básicos de los enemigos
tienen que respetarse, esa es la definición misma de la justicia.
¿Dónde
está la justicia en Cuba?
Ciertamente los Siete Despistados, encabezados por la representante
Barbara Lee de California, no hicieron un escándalo por los 50 años de
régimen de los hermanos Castro, las violaciones de los derechos humanos
y el desproporcionado número de negros cubanos que están tras las rejas.
De hecho el representante Bobby Rush, un antiguo miembro de las Panteras
Negras, sólo pudo mostrar su empatía "por el sufrimiento de los
prisioneros políticos'', cuando se refirió a los cinco espías.
Por una vez, me gustaría que una de esas delegaciones de arrogantes
viera la Cuba real. Seguro, que hablen con el Tío Fidel, como tres de
los Despistados supuestamente hicieron durante el viaje que concluyó el
martes. Pero también vayan y vean a miembros de la oposición, sientan su
dolor.
El representante Kendrick Meek, que ayer estaba recorriendo el Panhadle
en su campaña por un escaño en el Senado de Estados Unidos, ofreció este
sabio análisis sobre la misión "de investigación'' de sus colegas del
Caucus Negro:
"Los prisioneros políticos en Cuba están presos por haber expresado
pacíficamente sus derechos y libertades, como el doctor Oscar Biscet y
Antúnez'', dijo Meek, refiriéndose a los conocidos disidentes negros.
"Los espías cubanos en las prisiones federales de Estados Unidos
representaban una amenaza a nuestra seguridad nacional. Esa es la
diferencia entre el día y la noche''.
Si los Siete Despistados se hubieran quitado las vendas de los ojos,
también lo habrían sabido.
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