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RECETA PARA EL FRACASO
¨Un pueblo no se funda, General, como se manda un
campamento.¨
José Martí carta al General Máximo Gómez,
Nueva York, 20 de octubre de 1884
La Habana, 20 de octubre de 2008
Oscar Espinosa Chepe
Economista y Periodista Independiente
En un marco de represión generalizada contra los
cubanos que durante años han trabajado en el mercado emergente, se ha
creado un clima de miedo en todo el país. Si antes de los huracanes
pululaban las personas proponiendo productos, fundamentalmente agrícolas,
luego por arte de magia han desaparecido. Hasta los viejitos, vendedores
de sus cigarros racionados y periódicos para aligerar la precaria
situación económica, se han esfumado.
Únicamente pueden hallarse mercados agropecuarios
estatales cerrados, y los abiertos tienen ofertas extremadamente
reducidas, con largas colas de personas esperando la llegada de algún
producto. Además, cuando pueden comprar, sólo tienen acceso a cantidades
limitadas, por ejemplo 5 libras de frijoles, 10 libras de tubérculos o
10 cabezas de ajo. Incluso el pan, en venta libre desde hace tiempo a 10
pesos 460 gramos, ahora sólo pueden adquirirse 3 ó 4 piezas, y en
ocasiones se ven largas colas para acceder a este vital alimento.
La situación en determinados aspectos se torna
crecientemente parecida a los momentos más álgidos del Período Especial
de comienzos de los años 1990, en un clima de incertidumbre y miedo.
Paralelamente al ambiente represivo, por el chequeo constante a las
personas que salen con paquetes o bolsas y los juicios sumarios a
quienes son acusados de traficar con productos, como pueden ser 30
huevos de gallina o un par de litros de leche, se ha anunciado la
creación de nuevas formaciones paramilitares para cumplir misiones de ¨aseguramiento
combativo, logístico y técnico, así como para el cumplimiento de medidas
de defensa civil¨, según una Resolución del Ministro de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias publicada en la Gaceta Oficial. Son agrupaciones
subordinadas a las Milicias de Tropas Territoriales (MTT).
La creación de estas nuevas estructuras “para la
defensa” resulta sorprendente, pues en Cuba sobran instituciones
castrenses, que van desde el Ejército, amplios organismos represivos en
las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, encabezados por la
policía política, una vasta red de Defensa Civil y las MTT, hasta los
Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en cada cuadra; sin soslayar
las Brigadas de Respuesta Rápida, siempre dispuestas a denunciar y
golpear a los ciudadanos que reclamen sus derechos.
Cuando existen reales posibilidades de que el 4 de
noviembre triunfen las fuerzas políticas en Estados Unidos, que se ha
pronunciado partidarias de la diplomacia y el diálogo, incluso con el
gobierno de Cuba, resulta un contrasentido crear ese innecesario cuerpo
paramilitar que duplica las estructuras represivas y eleva aún más los
enormes gastos ya existentes en materia de orden interior. Esa decisión
además se contradice con los tres pronunciamientos de Raúl Castro desde
que asumiera el poder en julio de 2006, de estar dispuesto a realizar
conversaciones con las nuevas autoridades surgidas de ese proceso
electoral.
El único sentido que pudiera encontrarse a esa
incoherente medida, además de crear condiciones adicionales para
acrecentar la represión interna ante el temor al surgimiento de
convulsiones sociales, sería un gesto para boicotear las intenciones
positivas de Barack Obama de propiciar mecanismos para la eventual
mejora de las relaciones con Cuba. Esto encontraría explicación en el
interés del sector más recalcitrante del gobierno, que necesita la
confrontación con el supuesto enemigo estadounidense para mantenerse en
el poder.
Por supuesto, esto va en contra de los intereses
del pueblo cubano, que vive en condiciones muy difíciles, agravadas por
el azote reciente de dos huracanes, lo que podría complicarse aún más a
causa de los efectos negativos de la crisis financiera mundial, ya que
Cuba carece de reservas para enfrentarla.
Hoy, el mensaje del Apóstol José Martí al venerable
Generalísimo Máximo Gómez, con todo respeto, pero al mismo tiempo con la
mayor sinceridad, también podrían dirigirse al General Raúl Castro, pues
el camino emprendido en las últimas semanas -cada vez más alejado de sus
propuestas iniciales de gobierno- es una receta para el fracaso y el
desastre.
La vía que necesita Cuba no es la fuerza, sino la
cooperación entre todos los cubanos. Es la de la concertación para aunar
esfuerzos, y reconstruir el país. Una senda que desde una posición digna
y honorable permita iniciar el tránsito hacia el entendimiento con las
nuevas autoridades de Estados Unidos, la Unión Europea y el resto del
mundo.
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