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No somos el enemigo
Juan Antonio Blanco
El ping pong político de la ayuda humanitaria se va
complicando. Fidel Castro tiene una larga lista de "enemigos" a quienes
pretende bloquear su apoyo a los damnificados cubanos por las recientes
tormentas Gustav y Ike.
Fragmentos de la noticia sobre la cuarta oferta de
Estados Unidos
El secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos
Gutiérrez, dijo este domingo que Washington ha realizado una cuarta
oferta de ayuda a La Habana, y pidió al gobierno de la Isla que ponga
"los intereses del pueblo cubano por encima de las diferencias políticas",
informó EFE.
"Nuestra oferta más reciente fue una respuesta
directa al pedido del gobierno cubano para materiales de construcción",
explicó Carlos Gutiérrez.
La Agencia Estadounidenses para el Desarrollo
Internacional (USAID) "está preparada para entregar, por aire y mar,
suministros de construcción y albergues que puedan dar vivienda temporal
y permanente" para unas 48.000 personas.
Según informes de prensa y de organismos de socorro
que han visitado la Isla, hasta 2,5 millones de cubanos estarían sin
hogar.
El paquete de ayuda más reciente de Estados Unidos,
dijo el funcionario, incluye el envío aéreo de 8.000 equipos para
albergues de emergencia y para el hogar, seguido por el envío de
materiales complementarios, como techos de zinc y madera para
reparaciones residenciales.
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Fragmentos de las declaraciones del Comisario Europeo de Desarrollo y
Ayuda Humanitaria, Louis Michel
El comisario europeo de Desarrollo y Ayuda
Humanitaria, Louis Michel, visitará Cuba entre el 22 y el 25 de octubre
para negociar la posible reanudación de los programas de cooperación del
Ejecutivo comunitario con el gobierno de la isla, una asistencia que el
régimen de La Habana rechaza desde 2003.
Por otra parte, Michel informó hoy (septiembre 16)
de que la CE se ha puesto en contacto con Cuba para ofrecer ayuda tras
el paso de los huracanes "Gustav" y "Ike", que asolaron en las últimas
semanas la isla, y aseguró que Bruselas se encuentra a la espera de la
respuesta de las autoridades cubanas.
"Ya no depende de nosotros, les corresponde a ellos
decirnos si la desean o no", insistió el comisario, que recordó que en
casos de asistencia como este es necesaria la autorización del país
receptor.
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Mientras la gente hace colas delante de ollas colectivas o vive
desplazada en casas ajenas y carpas improvisadas, Fidel Castro se da el
lujo de seguir rechazando, según sus propios criterios, la ayuda que no
sea de su agrado y lanza las primeras amenazas contra quienes no piensen
igual que él.
El pasado 16 de septiembre escribió en el Granma:
Es obvio que el gobierno de ese poderoso país no
puede comprender que la dignidad de un pueblo no tiene precio. La ola de
solidaridad con Cuba, que abarca a países grandes y pequeños, con
recursos y hasta sin recursos, desaparecería el día en que Cuba dejara
de ser digna. Se equivocan rotundamente los que en nuestro país se
disgusten por ello.
En su última “reflexión” del domingo, aquel que
continúa trazando el camino de Cuba hasta que se demuestre lo contrario,
dice:
También se producen blandenguerías en algunos
ciudadanos que se habitúan a recibir y dedican poco tiempo a meditar,
leer periódicos e informarse de las realidades. El enemigo conoce
sobradamente bien las debilidades de los seres humanos en su búsqueda de
espías y traidores…
El bien atendido, cobijado y alimentado Primer
Secretario del Partido Comunista ya anunció que esta batalla apenas
comienza y dio a entrever que su próximo blanco serán las donaciones
procedentes de la diáspora que tampoco sean de su agrado (o sea, casi
todas). Sus envíos pueden ser “confiscados”, amenazó en ese mismo texto.
¿Quiere EEUU dar una buena imagen? Seguro. Eso, en
efecto, conviene a sus intereses políticos inmediatos, aunque lo que más
beneficiaría a ambas naciones sería una revisión a fondo de sus
políticas bilaterales. También le conviene ayudar a asegurar condiciones
mínimas en Cuba a los damnificados para que no piensen en largarse para
EEUU. Tampoco quieren que se les responsabilice con la hambruna que
acecha a la vuelta de pocos meses. ¿Es todo eso hacer política? Seguro.
¿Debe anteponerse el objetivo igualmente político de La Habana de
impedir que los EEUU "queden bien" al alivio que supone esa ayuda para
los damnificados? No, mil veces no. No es ético hacerlo. Esa falta de
ética en la postura asumida en esta situación por Fidel Castro es la que
resta fuerza persuasiva a sus argumentos. Si al ofrecer el envío de una
brigada médica a New Orleans dijo que la ayuda humanitaria debería estar
por encima de la política, ahora no ha sido capaz de aplicar esa norma
moral en beneficio de los cubanos. Tampoco han sido muy coherentes las
posturas asumidas por La Habana ante la ayuda ofrecida por diversas
fuentes.
¿Por qué se consideró que la oferta inicial de
100.000 dólares por EEUU representaba una cifra "ridícula" pero ese no
fue luego el caso con los 300.000 de China, país mencionado por Fidel
Castro entre sus agradecimientos? ¿Por qué el envío de equipos de
evaluación ofrecidos por Venezuela y México no fue rechazado por
"humillante", pero la idea de recibirlo de EEUU, resultó intolerable?
¿Por qué se insiste todavía en rechazar la ayuda estadounidense después
que esa condición fuera retirada y multiplicada 50 veces la cifra
inicial? ¿Y cuál es el problema ahora con la Unión Europea? ¿Bajo cual
lógica se rechaza la ayuda de ese bloque regional de 27 países pero se
le acepta a dos naciones -Bélgica y España, que no son mencionadas
siquiera entre los agradecimientos de Fidel Castro- que envíen la suya?
El convaleciente Primer Secretario del Partido
Comunista de Cuba, desde su cómodo aposento, no tiene moral para hablar
en nombre de los que ahora nada tienen y a los que ni tan siquiera se
les reconoce el derecho de aparentar "desánimo" o de poner cara "hosca"
en presencia de Raúl Castro, sobre todo si se tiene presente que su
escolta exhibe rostros hoscos a quienes no sonrían al paso del General.
Las donaciones, en última instancia, no son para el gobierno cubano,
sino para los damnificados. Recibirlas es su derecho a la vida.
Mientras seguimos demandando el levantamiento de
las restricciones de remesas y viajes a los cubanos en Estados Unidos
hay que exigirle al gobierno en la isla que deje entrar toda la ayuda
humanitaria de emergencia disponible, incluida la de la Unión Europea,
-que nunca impuso un embargo económico a Cuba y cuyas sanciones
políticas del 2003 fueron levantadas hace meses. Ese bloque ya dio 2
millones de Euros (cerca de 3 millones de dólares) a Haití en ayuda
humanitaria por el Gustav y el Ike mientras La Habana primero guardaba
silencio frente a la interrogante europea sobre si aceptarían o no la
ayuda y ahora pretende ocultar su negativa a recibirla alegando que no
existe todavía un acuerdo marco de cooperación –que es un asunto
diferente al de la ayuda de emergencia que ahora está en juego- entre la
Unión Europea y Cuba.
Hay quienes me dicen -con razón- que pierdo el
tiempo solicitando una postura ética a quienes carecen de ella sea en La
Habana, Miami o Washington. Pero no es para ellos que escribo. Es para
los estadounidenses y cubanos decentes en ambas orillas que deben saber
con claridad lo que sucede, conocer las opciones existentes y participar,
juntos, en defensa de los intereses de los damnificados.
Prefiero que sean El Discípulo & B, quienes -con
rap y lógica popular- respondan tanto al Asesor en Jefe como a aquellos
políticos que desde cualquier latitud geográfica o ideológica juegan con
la suerte de las víctimas de esta tragedia. Frente a ellos -en defensa
de la genuina dignidad y la ética- hay cubanos y norteamericanos que,
poniendo a un lado nuestras diferencias, demandamos unidos el derribo de
todos los muros que hoy entorpecen esta operación humanitaria.
Nosotros no somos el enemigo.
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