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EL SINDICALISMO INDEPENDIENTE

Pedro Pablo Álvarez

 

A finales de la década de 1980 se vislumbraba la hecatombe del campo socialista, Cuba no escapaba a esta circunstancia, miles de cubanos asumimos la idea de que por medios pacíficos se podían lograr transformaciones hacia un estado de derecho que garantizara las libertades plenas y "el derecho del pueblo a tener derechos" y poder decidir su futuro mediante elecciones libres y democráticas.

Comienzan así a gestarse diferentes organizaciones cuyo fin primordial era la defensa de los derechos humanos fundamentales, algunas tenían un carácter social y otras en el orden político hacían demandas de libertades, democracia y elecciones libres, una parte de ellas apostaban por el enfrentamiento en las calles o sea la protesta cívica. Otra parte, los llamados moderados, las más pacíficas optaban por la concientización de las masas en primer lugar, y que los cambios fueran graduales. Más tarde se fueron formando concertaciones y coaliciones las que tenían un carácter ideológico más definido.

A finales de 1990 un grupo de integrantes del movimiento Armonía, M.A.R nos dimos a la tarea de organizar un sindicato independiente que realmente defendiera el derecho de los trabajadores en Cuba.

Como sabemos la legislación que regula las actividades sindicales en Cuba está formuladas por el gobierno cubano en su triple condición de legislador, empleador y rector de éstas, siendo así que todo intento por promover un sindicato libre e independiente del tutelaje gubernamental y partidista es objeto de persecución, hostigamiento y expulsión laboral.

Los sindicatos independientes están prohibidos por mandato oficial, este intento por parte de algunos trabajadores de los muelles de tener su propia organización fue reprimida con todos los medios al alcance de la policía política del régimen.

No obstante este revés, el 4 de octubre de 1991 se funda el primer sindicato libre e independiente que fue bárbaramente. A partir de este momento comienzan a proliferar los grupos sindicales en el país, centrales, confederaciones, sindicatos y otros, todos con un programa muy limitado, y en algunos casos con apenas contenido sindical, más bien enfrentados a la política absurda del régimen relativa a los derechos de los trabajadores.

Lo primero que hicimos fue realizar un estudio crítico de la propia Constitución de la República de Cuba y dentro de ella la Ley 49, contentiva del Código del Trabajo. Y en esta Ley fue que posteriormente nos fundamentamos para la creación del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos, C.U.T.C.

Muchos fueron los intentos de unidad sindical que se hicieron en este periodo hasta mediados de 1995, todos de una forma u otra fracasaron, en esto incidieron en algunos casos intereses ajenos a los sindicatos y en otros la mano siniestra de la seguridad del estado y sus cómplices dentro del movimiento opositor. En esta etapa habían incluso muchos líderes de la oposición que no tenían fe en la posibilidad de poder articular un movimiento sindical independiente dentro de la Isla, todos alegaban el mismo argumento, la triple condición de legislador, empleador y rector de la actividad sindical por parte del gobierno. Nosotros siempre tuvimos fe y confiamos que habría una forma. La Declaración de Montecristi del Congreso Unitario de Trabajadores Cubanos de 1991, así como algunos escritos a los que tuvimos acceso, documentos suscritos por Emilio Máspero y Eduardo García, importantes guías del sindicalismo latinoamericano con los que coincidimos plenamente. De quienes hemos aprendido mucho sobre el sindicalismo latinoamericano y mundial. Nos aportaron ideas y nuevas formas de lucha pacífica para la consecución de nuestros objetivos.

En Cuba conformar sindicatos independientes es casi imposible pues el gobierno es el único patrón, luego tuvimos la idea de crear una organización que se encargara de defender y exigir los derechos de los trabajadores cubanos. Es así que nace el 14 de julio de 1995 el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos, C.U.T.C.

La creación del C.U.T.C. tiene como fundamento legal la Sección IV referida a la organización sindical y sus artículos 13, 14 y 21 que los sustentan de la Ley 49 contentiva del Código del Trabajo, aprobada por la Asamblea Nacional de la República de Cuba, con fecha 28 de diciembre de 1984 en vigor desde el 26 de julio de 1985. Además está inspirada y amparada igualmente en lo expresado en el cuarto apartado del articulo 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

En 1996 el C.U.T.C. se une a la iniciativa democrática de Concilio Cubano y fuimos una de las organizaciones con mayor protagonismo en este intento de unidad nacional.

Serían incontables los documentos, análisis, denuncias, llamamientos, comentarios, artículos, propuestas y otros que han sido elaborados por estas instancias del C.U.T.C. durante estos últimos años, muchos de los cuales han servido para sancionar ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos y la Organización Internacional del Trabajo en las Naciones Unidas, al gobierno cubano por las injusticias cometidas en contra de su pueblo y en particular de los trabajadores.

En noviembre de 1998 el C.U.T.C. es invitado en la persona de su secretario general al XI Congreso de la Central Latinoamericana de Trabajadores, C.L.A.T., la acogida fue unánime y la experiencia para nosotros fue muy positiva. Nuestra exposición allí fue muy clara y convincente, hicimos un mensaje de reconciliación a todos los cubanos y de solidaridad y apego a la causa de los trabajadores de América Latina y el Caribe.

En abril de 1999 somos admitidos como miembros plenos de la CLAT, comienza una nueva etapa en nuestro trabajo sindical, este reconocimiento propició que nuestro nivel institucional adquiriera mayor realce' tal es así que a finales de 1999 recibimos la visita de la Confederación de Sindicatos Cristianos de Holanda C.N.V. con quienes firmamos un convenio de colaboración.

El 20 de octubre del 2000 teníamos planificado efectuar nuestro primer congreso obrero, habíamos solicitado el ingreso en la Confederación Mundial del Trabajo, C.M.T. y se invitaron delgados extranjeros, la represión no se hizo esperar, el 12 de ese mes me detienen y soy enviado a la prisión de Valle Grande hasta el 26 de enero de 2001. No se permitió a ningún invitado entrar ni siquiera al país, una invitada holandesa que logró llegar al aeropuerto de La Habana fue devuelta en otro vuelo a Europa.

A pesar de todo, hemos avanzado y seguiremos adelante pues se ha demostrado capacidad  y compromiso en medio de las dificultades.

Debemos reconocer y no seriamos justos de no hacerlo, que lo logrado hasta el momento por el C.U.T.C. dentro dela Isla no hubiera sido posible sin la ayuda solidaria de nuestros hermanos de la Solidaridad de Trabajadores Cubanos, S.T.C. ASí como de nuestros hermanos de |a Central Latinoamericana de  Trabajadores, C.L.AT, la Confederación Sindical Cristiana de Holanda, C.N.V., la Unión Sindical Obrera de España, U.S.O y de otras organizaciones amigas y personas.

Además queremos rendir tributo a Emilio Máspero, el maestro de maestros, al compañero Heriberto Fernández que cal igual que Emilio consagró su vida al sindicalismo libre e independiente y a otros hermanos que como ellos nos apoyaron, nos alentaron y siempre estuvieron a nuestro lado y que hoy descansan en paz, tras haber cumplido su deber en la vida con la causa de todos los trabajadores del mundo, descansen en paz hermanos, nosotros continuaremos su obra y seguiremos su ejemplo incuestionable de entrega y compromiso con los trabajadores y el pueblo cubano.

También queremos reconocer y agradecer a los que continúan aquí con nosotros y que siempre nos han dado su apoyo, nos han brindado sus conocimientos y sus experiencias durante todos estos años: Eduardo García Moure, Pedro Pérez Castro, René Hernández, Siro del Castillo y Juan Francés entre otros muchos cubanos, latinoamericanos, europeos y de todo el mundo. A nombre del CUTC muchas gracias, les estaremos eternamente agradecidos.

Por ultimo queremos señalar que en las cárceles de Cuba se encuentran más de 230 presos políticos de conciencia, entre ellos 55 son de la Primavera Negra de 2003 y 6 son sindicalistas militantes del C.U.T.C. Para ellos y sus familiares un saludo y el reconocimiento por el sacrificio y firme posición intransigente ante las injusticias y las penurias a las cuales se están enfrentando día a día. Les podemos decir que el C.U.T.C. no descansara de denunciar ante el Mundo esta cruel violación elemental de los Derechos Humanos.


 

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