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Diálogo
sí:
también con el pueblo cubano
Asociación Española Cuba
en Transición AECT
La situación que
atraviesa Cuba es grave. Después de 50 años de dictadura comunista se ha
producido una previsible sucesión encarnada en la figura de Raúl Castro.
A pesar del eco que han encontrado en ciertos sectores algunas medidas
aprobadas por el gobierno cubano, Cuba continúa secuestrada por la
cúpula del poder que impide a su pueblo cualquier iniciativa social,
política y económica. La prueba más evidente es la existencia de
centenares de presos políticos condenados por ejercer iniciativas al
margen del gobierno. Periodistas, bibliotecarios, pedagogos, activistas
de derechos humanos siguen condenados por ejercer libremente su
profesión.
Es la hora del cambio:
del diálogo real. Cuando la Unión Europea adoptaba la posición común en
1996 reconocía esta realidad y declaraba su voluntad de fortalecer su
relación con el pueblo cubano. Por eso la postura común, definida por el
Consejo en virtud del artículo J.2 del Tratado de la Unión Europea
establecía como objetivo “favorecer un proceso de transición hacia una
democracia pluralista y el respeto de los derechos humanos y libertades
fundamentales, así como una recuperación y mejora sostenibles del nivel
de vida del pueblo cubano”.
Este acuerdo unánime
consiste básicamente en un compromiso de la Unión por colaborar
activamente con una serie de reformas políticas, sociales y económicas
que impulsen la reforma democrática de la Isla del Caribe, con el
convencimiento de que “el diálogo político debería continuar para ayudar
a que se produzcan resultados tangibles, sobre todo en las esferas
políticas, económicas y de derechos civiles".
Con este fin, el Consejo
establecía una serie de medidas y se comprometía a “intensificar el
diálogo con las autoridades cubanas y con todos los sectores de la
sociedad cubana a fin de alentar el respeto de los derechos humanos, así
como avances concretos hacia una democracia pluralista”.
Esta voluntad de diálogo
con toda la sociedad cubana fue rota cuando Fidel Castro trató de que se
limitase a los contactos con el gobierno cubano. Con el objetivo de no
dañar las relaciones con el régimen castrista algunos gobiernos europeos
cedieron. Esta actitud ha supuesto, como han puesto de manifiesto los
demócratas de la isla, un abandono del apoyo visible que estaban
recibiendo los líderes de la oposición democrática en la isla –el caso
más claro, fue el anuncio por parte de la Embajada española de la
suspensión de las invitaciones a personas de la sociedad civil cubana a
nuestra sede diplomática en el día de la Fiesta Nacional.
Los abajo firmantes,
conscientes de la importancia que el apoyo internacional ha tenido en
las transiciones exitosas a la democracia, queremos solicitar a los
gobiernos europeos que articulen medidas concretas para lograr diálogo
constructivo y visible con toda la sociedad civil cubana, en particular,
con la oposición democrática que desde dentro de Cuba está luchando por
la libertad. Sólo así los cubanos podrán ser libres.
Miriam Leyva
Dama de Blanco
Oswaldo Payá
Líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL)
Vladimiro Roca
Presidente del Partido Socialdemócrata Cubano
Guillermo Fariñas
Periodista independiente
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