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HOMENAJE
PÓSTUMO
DE LOS TRABAJADORES CUBANOS
A LUIS HERRERA CAMPINS
El Presidente más comprometido con la Libertad de Cuba
Luis Herrera Campins asumió la Presidencia de la
República de Venezuela para el período constitucional comprendido entre
1979 y 1984 el 12 de marzo de 1979, con 54 años de edad.
Uno de los hechos más resaltantes de su gestión de
gobierno, fue el famoso ”Viernes Negro” que aunque comenzó como
una simple devaluación de la moneda, marcó el inicio de una crisis del
modelo económico venezolano que se ha prolongado hasta nuestros días.
Después de entregar la presidencia a su sucesor, Jaime
Lusinchi, continuó activo en la vida política partidista y participó en
el movimiento mundial socialcristiano al cual adhiere su partido.
A lo largo de su vida, fue un destacado dirigente
político socialcristiano. Hijo de Luis Antonio Herrera y de Rosalía
Campins.
Los primeros estudios los cursó en su pueblo natal y el
bachillerato en el colegio La Salle de Barquisimeto, donde inició en
1941 su militancia en la Unión Nacional Estudiantil (UNE), antecedente
del futuro Partido Socialcristiano (Copei).
Encontrándose en Caracas estudiando derecho en la
Universidad Central de Venezuela (UCV), firmó por la UNE un manifiesto
que apoyaba a la revolución que derrocó al gobierno del presidente
Isaías Medina Angarita el 18 de octubre de 1945.
Fundado Copei, en 1946, Herrera Campins se convierte en
uno de los dirigentes de su fracción juvenil. Entre 1946 y 1948, al
tiempo que prosigue sus estudios universitarios, ejercita el periodismo
político en el semanario Copei y en el diario El Gráfico.
Entre 1986 y 1989 fue secretario general de la
Internacional Demócrata Cristiana y hasta 1996 editaba y dirigía la
revista Voz y Camino.
En enero de 1995 fue elegido presidente del partido
social cristiano Copei, cargo en el que se desempeñó por largo tiempo.
Presidió la Comisión Nacional para el Bicentenario del
general en jefe José Antonio Páez y ejerció la dirección de la
Biblioteca del Pensamiento Venezolano ”José Antonio Páez”, una colección
especial de Monte Ávila Editores.
Su participación a favor de varias naciones
latinoamericanas que confrontaron serios problemas políticos durante su
período presidencial, (especialmente Argentina con motivo de la guerra
de las Malvinas), le valió distinciones que incluyen 3 doctorados
Honoris Causa.
Falleció el 9 de noviembre de 2007, en Caracas-Venezuela,
con 82 años de edad.
Cuando Luis Herrera tomó posesión del cargo se había
iniciado el proceso de diálogo de la Comunidad Cubana en el exterior con
los representantes cubanos presididos por Fidel Castro y fue informado
por la comisión de ex presos políticos de Venezuela, integrada por
Monseñor Eduardo Boza Masvidal, Joaquin Meso Llada (Biquín), Eduardo
García Moure y Raúl Fernández Rivero, entre otros.
Campins expresó su apoyo y brindó todas las facilidades
para el diálogo y para que Venezuela fuese el país que abriera las
puertas a los presos y ex presos sindicales y políticos cubanos y sus
familiares.
De las 3600 personas que lograron la libertad y el
permiso para salir de Cuba, 1003 familias hallaron en Caracas un segundo
hogar; contribuyendo además para que otros presos pudieran salir a
través de Costa Rica, en aquel momento presidida por Rodrigo Carazo, la
Cancillería venezolana en Caracas y su embajadas en Cuba facilitó la
salida de la mayoría en aviones venezolanos; al llegar, estas personas
tenían todas las facilidades de inmigración para contar con el status
permanente de residente y el apoyo de la Comunidad Cubana en Venezuela
que les brindó vivienda y refugio.
También Luis Herrera brindó todo su apoyo a los
trabajadores cubanos. Participó y nos dejó un mensaje en el V Congreso
de la STC que realizamos en el Parque Central de Venezuela, expresando:
“la mayor parte de los aquí presentes son
ciudadanos cubanos, pertenecen al exilio y están luchando con diversa
gradación en el tiempo y desde diversas posiciones para tratar de crear
un clima favorable para el retorno de la libertad en Cuba”.
...“Yo me atrevo a hablarles a
ustedes amigos trabajadores cubanos con el respaldo de mi experiencia de
dirigente político popular, de luchador antidictatorial y de exiliado
popular.
Lo fundamental, la tarea número uno es que el exilio
puede y debe contribuir a lograr la unidad de acción de todos aquellos
grupos constituidos, más allá de las diferencias de carácter ideológico
o de carácter personal, o de las motivaciones que los han llevado a
constituir diversas asociaciones y agrupaciones.
La solidaridad, la unión, el acercamiento de los grupos
exiliados es indiscutiblemente una gran proyección vital y de vigor para
todos los sectores que en el interior del país están luchando
activamente contra la dictadura o son susceptibles de incorporarse a una
lucha para abrir causas de libertad.
Tenemos que partir de un hecho real, LOS QUE VAN A DECIR
A LA HORA DE LA VERDAD la última palabra, SON LOS QUE ESTÁN ADENTRO.
Cito el caso venezolano. Los exiliados hacíamos una serie
de planteamientos y muchos años estuvimos repitiendo en el exilio la
discordia que habíamos tenido acá, sin querer entendernos, sin encontrar
un terreno de convergencia y consenso,
...Acá en Venezuela estamos celebrando el Bicentenario de
José Antonio Páez, Primer Presidente de Venezuela desde que se disolvió
la Gran Colombia, una persona que admiró mucho a José Martí, entre otras
cosas, porque Páez fue en quien pensó Bolívar para armar la expedición
que iba a ir desde México a Cuba y Puerto Rico para lograr la libertad,
expedición que no pudo darse por la oposición del Presidente de Estados
Unidos, pero quedó en el espíritu de los cubanos que luchaban por la
independencia de España en ese tiempo, la extraordinaria impresión del
General Páez, por eso les leo una cita que escribió José Martí en
relación a Páez.
“Podrá un cubano a quien estos recuerdos estremece
olvidar que cuando tras dieciséis años de pelea descansaba por fin la
lanza de Páez en el Palacio de la Presidencia de Venezuela, a una voz de
Bolívar saltó sobre la cuja dispuesto a cruzar el mar con el Batallón de
Junín que va magnífico para caer a un puerto cubano. Dar la libertad a
los negros y coronar así su gloria de redentores con una hazaña.
Y finalizo, tomando pie en esta última frase de Martí:
“Hijos de Cuba y de Páez son héroes actuales o
potenciales ...”.
Luis Herrera y el Secretario de la Presidencia más joven
de Venezuela, Guillermo Aveledo, también nos acompañaron en el Congreso
de Montecristi y en otros eventos. Por ello, Luis Herrera ha sido un
fiel colaborador y amigo de los cubanos en general y de los trabajadores
en particular.
Con una vocación de servicio al pueblo; apoyó todos los
esfuerzos de la CLAT y el sindicalismo independiente y autónomo,
especialmente con motivo del 200 Aniversario del Libertador Simón
Bolívar cuando se realizó una Conferencia Latinoamericana por la
Integración y se constituyó el Movimiento Popular por la Unidad
Latinoamericana (MOPUL
Apoyó y estimuló los procesos de integración
subregionales en el Cono Sur, la Comunidad Andina, Centroamérica y
específicamente el Caribe.
Promovió y constituyó el Grupo de los Tres: Venezuela,
Colombia y México, conocido como el Grupo de Contadora que logró la Paz
en Centroamérica y contribuyó al desarrollo.
Dio prioridad en su gobierno a la participación de los
trabajadores organizados con otro gran amigo y cooperador de la causa
por la libertad de los cubanos, el compañero Dagoberto González.
Condecoró comprometiendo a la democracia venezolana, a
los dirigentes de organizaciones de trabajadores reprimidos por las
dictaduras en todos los países de Latinoamérica-Caribe.
Se destacó por promover la educación y la cultura,
creando una Ley de Educación y otorgó el derecho de sindicalización,
contratación colectiva y huelga a la Federación Venezolana de Maestros y
a otras organzaciones de educadores; asimismo, concibió, construyó y
organizó el Teatro Teresa Carreño.
Luis se destacó por su ética moral y honradez, valores
reconocidos por todos los venezolanos.
Del Palacio de Miraflores volvió a su modesta vivienda en
una urbanización de clase media en Caracas “La Lugareña”.
Lamentablemente el actual Presidente y Venezuela no
reconocieron sus méritos, eliminándole la pensión a la cual tuvo
derecho, pero este fue compensado por el reconocimiento y homenaje del
pueblo venezolano al cual nos unimos los trabajadores cubanos con este
sencillo pero muy sentido homenaje póstumo en nombre del pueblo cubano.

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