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CONTEXTO
INTERNACIONAL PARA EL ANÁLISIS DE LA REALIDAD CUBANA (2007)
Dr. J. A Blanco
1. Los análisis sobre la
realidad cubana tienden a ser minuciosos en detalles locales sobre lo
que acontece en Cuba y dedican poco tiempo a comprender el contexto
internacional en que se desenvuelve la realidad de la Isla. Esto es un
error porque en la historia de Cuba el curso nacional de los
acontecimientos siempre ha estado limitado o potenciado por la coyuntura
internacional y las alianzas que las elites locales forjan con actores
externos. Así fue en época de la oligarquía criolla reformista de la
Sociedad Económica de Amigos del País (que buscaba mayor autonomía y
representación dentro del marco una colonia para su proyecto
reformista). Cuando ese proyecto entró en crisis por la revolución
independentista y surge la República de Cuba, las clases criollas
pudientes entran en una nueva alianza internacional con EEUU y sus
capitales para desarrollar una sociedad bajo la hegemonía política y
económica de Washington. Luego la revolución cubana de 1959 destruyó la
República y aprovechó la Guerra Fría para establecer una alianza con la
URSS y el bloque del Este.
La nueva clase
neocorporativa militar cubana tiene ahora, en un nuevo contexto
internacional y nacional:
a) definir su nuevo Proyecto
de Nación;
b) “vendérselo” al pueblo
cubano como proyecto que responde a los intereses generales de la
población; y
c) forjar anclajes
internacionales que le den a ese proyecto acceso a capitales,
tecnologías y mercados en una atmósfera de estabilidad y paz.
2.La situación internacional
desde los hechos del 9-11 se ha venido complicando. Una nueva
polarización antiestadounidense ha cobrado fuerza como resultado de las
acciones internacionales de la Administración Bus desde aquella fecha.
Las relaciones políticas y militares con Rusia e incluso con China se
han enfriado, el Medio Oriente se ha radicalizado, en América Latina
Chávez ha impulsado una alianza regional contestataria a Washington en
la que desea involucrar actores extra regionales enemigos directos de
EEUU como Irán. Fidel Castro había impulsado ese eje anti estadounidense
y puesta a Cuba junto a Venezuela en su centro. Sin embargo, la nueva
clase neocorporativa militar cubana no parece convencida de que esa sea
una alianza que le proporcione a largo plazo lo que necesita y parece
querer explorar otras posibilidades.
3.En el terreno de forjar
alianzas internacionales, los militares cubanos sólo tienen tres
opciones por ahora: a) con Venezuela y el ALBA; b) con la Unión Europea
(Acuerdo comercial de Cotonú) y los mercados latinoamericanos conectados
con ella (MERCOSUR; CARICOM; SICA y c) con EEUU, Canadá, México en el
NAFTA y algún acuerdo ALCA regional o bilateral con EEUU. Algunas de
esas alianzas imponen confrontaciones prolongadas y peligrosas (ALBA) y
otras suponen presiones a favor de reformas del régimen político y no
sólo del sistema económico. La decisión que tomen a favor de unirse a
una alianza confrontativa (“en contra de”) o positiva (“a favor de”)
tendrá posiblemente un impacto en al visión de los otros países de la
región.
4.Quienes deseen promover el
cambio en Cuba deben tener en cuenta estas realidades y contribuir a
crear un ambiente propicio al cambio democrático (“enabling environment
for democratic change”) tanto desde el punto de vista nacional
(promoción de conversaciones y diálogos serios para impulsar una agenda
integral de cambio que incluya las necesidades de todos los grupos
sociales sin excluir al grupo dirigente) e internacional (promover un
paquete internacional de compromisos financieros y comerciales de apoyo
a una agenda de cambio para aliviar y reestructurar el pago de la deuda
externa, abrir mercados y atraer inversiones). De lo que se trata es de
hacer el cambio atractivo a quienes detentan el poder excluyendo la
incertidumbre que viene siempre asociada a esos procesos. Pero el tiempo
se les va esperando por la desaparición de Fidel.
Pueden crear expectativas
internas que no puedan satisfacer y perder la oportunidad de
incorporarse alianzas que aporten estabilidad a largo plazo.
"Los hombres políticos de
estos tiempos han de tener dos épocas: la una, de derrumbe valeroso de
la innecesario; la otra, de elaboración paciente de la sociedad futura
con los residuos del derrumbe."
La Opinión Nacional,
Caracas, Venezuela 17 de
septiembre de 1881.
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