Editorial
“Nos quedamos en Cuba, en esta Iglesia
y en
esta sociedad civil”
Entrevista
de Liberpress a Dagoberto Valdés Hernández
¡SIN PALABRAS!
Dr. Rodrigo Siman Siri
Director Nacional Programa
Nacional de Infecciones de Transmisión Sexual ITS/VIH/SIDA
MINISTERIO DE SALUD,
EL SALVADOR
Médico Pediatra y columnista de
El Diario de Hoy --
Patria, democracia y vida, al final siempre vence la esperanza.
LECH WALESA:
«LA IGLESIA
POLACA APOYÓ LAS ASPIRACIONES DE LIBERTAD»
Entrevista realizada por Dagoberto Valdés
PAYÁ LLAMA
A LA OPOSICIÓN Y AL GOBIERNO CUBANO A PARTICIPAR EN UN FORO DE
DIÁLOGO.
El opositor cubano Oswaldo Payá, líder del Movimiento
Cristiano Liberación (MCL), lanzó la campaña ”Foro Cubano” en
reclamo de cambios legislativos y llamó a la oposición y al gobierno
de Cuba a sumarse a un encuentro de diálogo
Que vengan
a Cuba
Shelyn Rojas,
Periodista Independiente
FRACASO
ESPERADO
Oscar Espinosa Chepe,
Economista y Periodista
Independiente
El futuro democrático de Cuba: Qué tipo de
capitalismo nos aguarda.
Carlos Alberto
Montaner*
Foro Nueva Economía
Desayunos del Ritz
Madrid, 27 de junio de 2007
Visión de Cuba
Exposición de visitante argentino a la Isla de Cuba e impresiones al
respecto.
ESTUVE EN ESE HERMOSO PAÍS LOS
DÍAS 14 Y 15 DE JULIO DE 2007. EN LA CIUDAD DE, HOLGUÍN.
CARTA DE
SANTO DOMINGO
Si es uno el honor, de los modos
Varios se habrán de juntar;
¡Con todos se ha de fundar,
Para el bienestar de todo!
José Martí
EL CUESTIONADO MITO DE LOS AVANCES DEL
SISTEMA DE SALUD DE CUBA
Dr. Darsi Ferrer,
Director Centro de Salud y
Derechos Humanos “Juan Bruno Zayas”
EL FUTURO
TIENE LA PALABRA
Historia de
la aplicación de
la Ley Helms-Burton
Por Jorge I. Domínguez
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¡SIN PALABRAS!

Dr. Rodrigo Siman Siri
Director Nacional Programa Nacional de Infecciones de
Transmisión Sexual ITS/VIH/SIDA MINISTERIO DE SALUD, EL SALVADOR
Médico Pediatra y columnista de El Diario de Hoy -- Patria,
democracia y vida, al final siempre vence la esperanza.
Médico
salvadoreño narra las impresiones de su viaje a Cuba. Hablar de Cuba
es hablar de un paraíso donde la belleza natural se entremezcla con
el sueño de todo un pueblo bueno y trabajador.
Estoy sentado en el balcón de un
hotel de La Habana, viendo uno de los atardeceres más alucinantes que
jamás haya imaginado, con una mezcla de sentimientos tan fuertes como el
olor de los puros cubanos. Pensé que escribir unas líneas sobre Cuba iba
ser de lo más sencillo después de estar aquí por una semana, pero es
difícil ser objetivo cuando las ideas se nublan y los ojos se humedecen
constantemente con la cantidad de sensaciones vividas en estos días.
Fui invitado hace un año por las
autoridades de salud de este bello país con motivo de un congreso
médico, perfectamente organizado por los galenos cubanos. En él tuve la
oportunidad de ver al legendario Fidel Castro, que no es más que los
restos de lo que ha de haber sido un fornido guerrillero. Llegó
fuertemente custodiado en su caravana de tres Mercedes Benz negros,
exactamente iguales a los que utilizaba el general Pinochet.
Casualidades de la vida, pensé.
Vimos a un anciano vestido de verde
olivo hablar confusamente en el foro por más de una hora sobre mil
cosas, palabras sueltas sin mensaje alguno, desde la guerra en Iraq
hasta los mosquitos que causan el dengue. Como médico llegué a Cuba
sabiendo que si bien aquí no habría libertades, el sistema de salud era
uno de los mejores del mundo, pues así lo reflejan los indicadores de
salud y nos lo repiten constantemente los dirigentes del FMLN
(guerrilleros comunistas). No sé que parámetros utilizan los políticos
en Cuba, pero ayer un niño que parecía de siete años me contó que
acababa de cumplir 15 y en sus pellejos traslucía una desnutrición
severa y crónica.
Pedimos visitar un hospital y se nos
llevó a un hospital turístico exclusivo para extranjeros, elegante e
impecablemente limpio, para después enterarnos que los hospitales
públicos están paupérrimos y se ven más destrozados que nuestro hospital
Rosales. Son viejos, con filas eternas de gente esperando ser atendidas
y escasos de medicinas. Un personal de salud oportunamente y con las
mejores medicinas exigiendo, por debajo de la mesa, algunos dólares
extras a los usuarios si quiere que el enfermo se atienda y mi mayor
sorpresa, fue conocer que un médico especialista gana mensualmente la
cuantiosa suma de $20. Así es, 20 dólares al mes, cuando una botella de
agua cuesta $1 en la calle, agua que por cierto no se puede tomar del
chorro pues está contaminada, según nos advirtieron los colegas de Cuba.
Si todo esto sucede en La Habana, me
imagino lo que será en las provincias rurales. En Cuba verdaderamente no
hay mendigos harapientos, ni niños descalzos deambulando por las calles.
Pero sobran los viejos, jóvenes y niños que se acercan a los turistas en
los restaurantes rogando por unas monedas o un pedazo de pan. Los
turistas tienen acceso a los lugares creados exclusivamente para ellos,
hoteles gigantescos, restaurantes de lujo, todo en dólares por supuesto.
Los cubanos solo pueden ser testigos
pasivos de la buena vida que se le ofrece al extranjero. Como me comentó
un amigo taxista, con los ojos humedecidos por la rabia y la tristeza:
acá los turistas son los humanos y nosotros somos los extraterrestres.
Descubrir Cuba y su gente es descubrir el heroísmo y la valentía de un
pueblo que vive o más bien, sobrevive en un régimen de opresión, miedo y
miseria. Gracias al auge del turismo que hay en este país, los cubanos
pueden ver ahora las diferencias entre ellos y el mundo libre. Al bajar
del avión se me acercó calladamente un señor y luego de preguntarme de
dónde era, me pidió un periódico de El Salvador; están hambrientos de
noticias reales del mundo real, no de este fantasma creado por sus
autoridades, que acá ya nadie se lo cree.
Muchos me han preguntado por nuestro
ex- presidente Flores, quieren saber cómo es su personalidad, están
impresionados con él, ya que es el único que ha puesto a Fidel en su
sitio. De todo esto se han enterado porque alguien les ha contado, ya
que esta noticia, como muchas otras, nunca se transmitió en Cuba.
Recuerdo como fueron fusilados en La Habana tres jóvenes por haber
soñado con su libertad y haber tratado de huir de Cuba en una lancha
robada.
Por este grave delito, fueron
juzgados en un día y 24 horas después, fusilados salvajemente, como
ejemplo para el pueblo de lo que le puede suceder al que esté en contra
del régimen. Cuando me contaba este injusto hecho, una hermosa cubana
con una mirada conformista, sólo se me ocurrió decirle, hay que tener fe
en que las cosas van a cambiar pronto.
Qué estúpido me sentí cuando me
contestó, eso lo hemos esperado desde hace 44 años y acá siguen muriendo
muchos. Unos a tiros, como estos tres jóvenes y cientos que viven pero
que les han fusilado la esperanza de ser libres, de trabajar y
superarse, de exigir sus derechos sin ser reprimidos. Pero sería injusto
hablar de Cuba y sólo mencionar las miserias de un régimen obsoleto y
tirano.
Hablar de Cuba es hablar de sus
mujeres, de las más lindas del mundo, del ritmo y de la calidez de su
gente, de la mirada buena de su pueblo, de las bellezas de sus calles
con olor a sal, tabaco y ron. Hablar de Cuba es hablar de un paraíso
donde la belleza natural se entremezcla con el sueño de todo un pueblo
bueno y trabajador que sigue esperando su verdadera revolución.
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