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1.
EL FUTURO TIENE LA PALABRA
Historia de
la aplicación de la Ley Helms-Burton
Por Jorge I. Domínguez
El autor, cubano y catedrático de la
Universidad de Harvard, ha tenido a bien enviar algunas de sus
reflexiones a la revista Espacio Laical acerca de un tema de sumo
interés para los cubanos: Las bases fundamentales de la política de
Estados Unidos hacia Cuba son generalmente bien conocidas pero a veces
se toma poca nota de detalles importantes.
Un ejemplo es la historia de la
aplicación de la Ley Helms-Burton, que formalmente rige la política de
Estados Unidos hacia Cuba. Esa ley ha sido inoperante en sus cláusulas
principales desde que se aprobó en 1996.
El tercer capítulo de la ley,
pertinente a litigios sobre propiedades en Cuba, fue suspendido desde su
inicio por el presidente Clinton y posteriormente por el presidente Bush,
suspensión que se requiere y se repite cada seis meses. El cuarto
capítulo de esa ley, pertinente a visas estadounidenses para personas
con algún vínculo con quienes desarrollan relaciones económicas con
Cuba, se ha aplicado en pocos casos y muy poco desde un acuerdo en 1998
entre la Unión Europea y Estados Unidos para evitar que se aplique. Lo
que queda de la ley posee más bien un carácter simbólico, aunque puede
ser más pertinente, quizás, en un futuro.
Desde comienzos de los años 90,
empiezan a mejorar las relaciones entre las fuerzas de seguridad de
ambos países en el entorno de la base de EE.UU. cerca de Guantánamo, así
como entre Guardacostas y Guardafronteras en el Estrecho de la Florida.
A fines de 2001, se fortalece la
relación entre militares estadounidenses y cubanos cuando Estados Unidos
informa a Cuba por anticipado sobre el traslado de presos talibanes a la
base cerca de Guantánamo y se intercambia información sobre temas de
seguridad y sanitarios, siempre de manera muy profesional y respetuosa,
hechos reconocidos públicamente como positivos por el general Raúl
Castro, en enero de 2002.
En el Estrecho de la Florida, la
cooperación incluye la aplicación simultánea de las leyes y regulaciones
migratorias de ambos países y la adopción de medidas para evitar
incidentes que puedan provocar algún conflicto bélico entre ambos. En
circunstancias puntuales, esta cooperación también ha facilitado la
lucha contra el narcotráfico.
Shannon rescató un discurso hasta
entonces olvidado del presidente Bush, presentado tanto en Miami como en
Washington el 20 de mayo de 2002.
Frente a los principales líderes
políticos cubanoamericanos en Miami, el presidente Bush afirmó que el
futuro de Cuba sería determinado por los cubanos en Cuba.
A partir de fines de 2001, el
presidente Bush, con la autorización del Congreso, autoriza la
exportación de productos agrícolas a Cuba. Estados Unidos ya se ha
convertido en el principal suministrador internacional de productos
agrícolas para Cuba.
En 1995, Estados Unidos y Cuba
suscriben un acuerdo migratorio. Regula el volumen de la migración
cubana entre los dos países, que ya excede más de doscientas mil
personas en ese lapso. Estados Unidos no posee similar acuerdo
migratorio con ningún otro país.
Hay tres elementos de hostilidad en
la política del gobierno de EE.UU. hacia el gobierno de Cuba, los
primeros dos compartidos por la política del gobierno de Cuba hacia la
administración de Estados Unidos. El tono y contenido retórico son
hostiles y a veces hirientes. Se restringe enormemente el espacio para
la acción de los diplomáticos ubicados en las respectivas capitales. Y
Estados Unidos unilateralmente en 2004 interrumpe vínculos que ya
existían entre ambas sociedades. Por ejemplo, limita la frecuencia de
las visitas a Cuba, de personas de origen cubano en Estados Unidos, a
una cada tres años, prohíbe el turismo cultural que se desarrolló hacia
Cuba entre 1999 y comienzos de 2004 y dificulta los intercambios
académicos.
Ha surgido un debate en el Congreso
de Estados Unidos sobre diversos elementos de esta política, en
particular sobre las trabas que impiden o dificultan viajes de
ciudadanos estadounidenses hacia Cuba. A partir de las elecciones
parlamentarias en Estados Unidos en noviembre de 2006, es probable que
exista mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado para
aprobar un proyecto de ley que levante tales restricciones. Sin embargo,
el presidente Bush puede vetar esa ley y es improbable que dos terceras
partes de ambas cámaras reviertan ese veto. Quizás esta política no
cambiará sino hasta la llegada a la Casa Blanca de un nuevo presidente.
En agosto de 2006, el primer
vicepresidente del Consejo de Estado, general Raúl Castro, indicó su
deseo de que las relaciones entre ambos países mejoren. Días después, en
Washington, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio
Occidental, Thomas Shannon, respondió. El general Raúl Castro reiteró
sus deseos en diciembre y el subsecretario Shannon hizo lo mismo. ¿Por
qué es importante lo que dijo Shannon?
Shannon rescató un discurso hasta
entonces olvidado del presidente Bush, presentado tanto en Miami como en
Washington el 20 de mayo de 2002. Frente a los principales líderes
políticos cubano-americanos en Miami, el presidente Bush afirmó que el
futuro de Cuba sería determinado por los cubanos en Cuba. Indicó su
disposición de entablar una discusión con el gobierno del presidente
Fidel Castro con vista a promover una democratización en Cuba. Y si se
dieran esos pasos, ofrecía acudir al Congreso para modificar diversos
elementos de la política de Estados Unidos hacia Cuba.
Si bien la lista de temas que
proponía el presidente Bush era ambiciosa, un hecho importante es que,
según la Ley Helms-Burton, no debe ocurrir tal negociación con un
gobierno de Cuba encabezado por Fidel o Raúl Castro. El presidente Bush
en el 2002 y el subsecretario Shannon en el 2006, demostraban más
flexibilidad que Helms-Burton, para discrepar de políticos
cubano-americanos importantes y si bien bajo condiciones, esbozaban una
voluntad para cambiar la política de sanciones hacia Cuba.
“Las verdades elementales
caben en
el ala de un colibrí”
José Martí
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