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El
50 por ciento de la tierra
en
Cuba está sin cultivar
VARIAS PERSONAS compran
alimentos en una
feria organizada en el Paseo del Prado en La Habana.
Por: Alejandro Ernesto - EFE
La Habana, Cuba.
Cuba, considerado un país
agrícola por excelencia, tiene actualmente el 50 por ciento de sus
tierras ociosas o deficientemente explotadas, mientras los principales
actores del sector revelan a un medio local un rosario de problemas
internos que frenan el despegue productivo.
Un artículo, primero de una
serie sobre el tema publicado ayer en el diario oficial Juventud
Rebelde, apunta que “en cada mesa de Cuba se debate sobre cómo
devolverle el aliento a la depauperada producción agropecuaria''.
Agricultores, especialistas
en temas de economía y responsables de cooperativas de producción
agropecuarias consultados por el rotativo opinan sobre los obstáculos y
las dificultades que consideran impiden elevar la productividad para
reducir las importaciones de alimentos que hoy ascienden a unos $1.500
millones.
El presidente de la
Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Orlando Lugo Fonte,
opinó que la clave de la alimentación de la población “está en darles
recursos a los que tienen la tierra; darles tierras a los que quieran y
merezcan tenerla, y resolver los problemas de la comercialización''.
Fonte reconoció que “el
proceso de adjudicación de tierras ha estado marcado por miles de
ilegalidades de todo tipo''.
''En años anteriores todo el
mundo daba tierras y las quitaba como quería. No había control de la
tierra en Cuba. Ahora es que se constituyeron y se están fortaleciendo
las Oficinas Municipales del registro de la Tierra'', apuntó.
Pero, afirmó que ''se han
ido resolviendo muchos problemas e incluso se les han firmado
contratos'' a quienes se les dieron tierras sin papeles.
El presidente de la ANAP
consideró que a la hora de decidir a quién prestar áreas “habría que
pensar en esas personas que, después de un riguroso análisis, les
podamos prestar determinada cantidad de tierras, sin excedernos en
enormes cantidades para no convertirlos en pequeños terratenientes.
Incluso les daríamos la oportunidad de tener trabajadores contratados''.
De los más de 30 campesinos
entrevistados en La Habana y una decena en las provincias de Pinar del
Río y Villa Clara ''la tendencia a aceptar tierras en usufructo es
denominador común entre los asociados a las CCS, no así entre aquellos
que integran las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA)'', según
el artículo.
El sector cooperativo y
campesino posee hoy 35 por ciento de la tierra cultivable.
De ellos, 225.000 son
propietarios, el resto, hasta llegar a 350,000, son usufructuarios, y
todos son responsables de más del 60 por ciento de la producción
agrícola del país, según datos citados por la fuente.
Asimismo, indicó que las
Unidades Básicas de Producción Agropecuaria (UBPC), empresas productoras
de propiedad cooperativa, junto con las granjas estatales, son dueñas
del 65 por ciento de las tierras, y solo obtienen 35 por ciento de los
productos agrícolas que se cosechan en el país.
El experto del Ministerio de
Economía y Planificación, Pablo Fernández, citó como problemas externos
que castigan la agricultura cubana “la falta de políticas
macroeconómicas y sectoriales, así como la dualidad monetaria [en la
isla circulan el peso cubano y el peso cubano convertible] y la
reorganización integral del sector''.
El reportaje sostiene que
''el peor rostro de las entidades visitadas lo mostraron las UBPC” y el
investigador del instituto de Estudios del Trabajo, Rafael Alhama,
consideró que esas estructuras “han sido ejemplo de incoherencia''.
El
administrador de una UBPC en La Habana, Omar Lastra León, dijo que “nos
frenan las ataduras para poder hacer con nuestras ganancias lo que
necesitamos. A veces contamos con el dinero, pero no se nos permite
utilizarlo. Nosotros, a diferencia de las CPA, solo tenemos libertad de
gestión, pero no de compra''.
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