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El estado cubano proclama en su continua promoción pública tanto al interior del país, como en la propaganda Internacional, que el cuidado de la Salud ha sido asumido por el Gobierno como cuestión prioritaria. Amigos y enemigos hablan, escriben y ponderan las virtudes del Sistema de Salud del Estado Cubano. Se afirma, por propios y extraños, que la atención al niño, a la madre trabajadora y a los trabajadores todos, desempleados y retirados sin excepción, es de primera en comparación con los otros países en desarrollo, latinos o de otros continentes. La distribución de medicamentos es gratuita y el estado responde por eso. Informaciones de procedentes de Cuba, sin embrago aclaran que las cosas no son tales como se pontifican. Últimamente
las autoridades cubanas han prohibido que algunas iglesias lleven a
cabo En la
iglesia La Pastora de Santa Clara, el cura español Fedencio, se vio
obligado a colocar un aviso en estos términos. El mismo
sacerdote declara que fue informado oficialmente que Cuba es una
potencia
En este estado se encuentran los Centros para el Cuidado de los Trabajadores ancianos que no tienen familia que los atienda. Como despojos descansan los que un día fueron autores de la Zafras y de esfuerzos sobre humanos para evitar que el país, en su desorden, muriera de hambre.
En el Paraíso de los Trabajadores, las manos callosas de quienes dieron los mejores años de su vida al trabajo creador y dignificante, mal descansan en lugares miserables. En la Tercera Edad , cuando la recompensa del trabajo honrado debería ser el retiro digno, vemos a los hombres que sostuvieron el país con su esfuerzo, penar -en el final de su vida- la vergüenza de la Revolución que solo los utilizó.
Los derechos de los trabajadores van mucho mas allá de su vida útil. No solo los hombres y mujeres tiene derecho a la vida, al trabajo, a la salud, a una educación, a un hogar digno, a una alimentación balanceada; también tiene el derecho indeclinable a tener una vejez segura, con alimentación y cuidados mínimos, con atención especializada y apropiada de acuerdo a su edad.
Quizás se piense que estas fotos fueron tomadas en Serbia, en un campo de concentración o en un miserable país, sin los servicios mínimos. Pero son de Cuba, de esa Isla Caribeña que manda -con gran despliegue propagandístico- médicos y medicamentos, a todo los rincones de la América Nuestra. Allí donde los turistas dicen comprobar una excelente atención en Hospitales limpios y de grandes adelantos. Los despojos de la única Sociedad de trabajadores que hay en América, donde no hay Capitalistas opresores, donde los obreros y empleados son los dueños del país, son los ancianos retirados. Muriendo de abandono, rodeados de suciedad sin la atención debida, sin que nadie los recuerde. 8,000,000 millones de trabajadores y 2,500,000 de militares y burócratas funcionarios de la clase opresora. Ese es el resumen sociológico de la nueva sociedad. El paraíso del trabajador, la república Socialista donde nunca se oprimiría a un obrero, esa que sacralizó en un plebiscito la irrevocabilidad del Socialismo, tiene a sus héroes del trabajo, los únicos verdaderos héroes cubanos, mal viviendo en el final de su vida. Ni siguiera podemos agradecer a la persona que tomó las fotos, ni decir donde fueron tomadas, porque el otro mal que corroe a esa sociedad es el miedo. El miedo terrible a la delación. O a la prisión -tan sucia e insana como los cuadros de esas fotos- donde los otros héroes, los 75 presos de la primavera cubana, pagan el ejercicio de su derecho a contar la verdad, la simple y elemental verdad de una revolución de mentiras. Raúl Fernández Rivero.
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