LA LIBERTAD Y EL DIÁLOGO
SALVARÁN LA PATRIA
 

El Consejo de Redacción de la Revista Desafíos se hace solidaria y agradecido de los mensajes recibidos de los lectores que demuestran el gran aprecio que sienten por el economista Oscar espinosa Chepe, así como la puesta en libertad de Raúl Rivero y demás compañeros liberados, tanto periodistas como sindicalistas independientes, muchos de ellos colaboradores de esta publicación. En este trabajo trasmitimos a sus lectores, familiares, amigos, compañeros de luchas y de sueños los mejores deseos de verlos recuperados de sus problemas de salud, y disfrutar de nuevo de sus criterios y análisis de la realidad cubana.

Oscar Espinosa Chepe, junto a Carmelo Díaz Fernández, liberado anteriormente, eran los corresponsales oficiales de la Revista Desafíos en Cuba hasta ser puestos presos y sentenciados a penas de 20 y 15 años de prisión respectivamente, hoy el colectivo de la Revista Desafíos y la Solidaridad de Trabajadores Cubanos, STC, se sienten felices de que nuestros hermanos hayan recuperado su libertad y estén junto a sus familias curando los problemas de salud, agudizados por las penurias de la prisión. El apoyo a los presos y sus familias siempre fueron y será el norte de quienes trabajamos junto ellos en la divulgación de sus trabajos sobre Cuba y los trabajadores.

Nuestro Oscar Espinosa Chepe, convertido en periodista especializado en temas económicos, desde estas páginas, por cerca de cinco años colaboró con sus análisis de la realidad cubana al informar al mundo no solo los desaciertos del Estado cubano, sino también los aciertos y reformas parciales introducidas en la economía nacional. La seriedad de “Chepe” lo ubican entre los analistas de temas cubanos más publicados en todo el mundo, sus artículos y comentarios eran divulgados en varios idiomas por prestigiosas publicaciones. Una de las grandes cualidades de sus trabajos es la veracidad de los planteamientos, sobre todo cuando se manejan cifras de alto impacto en la propia credibilidad del Estado, sus informes jamás fueron negados ni desmentidos por el Gobierno cubano.

Pero Chepe esta libre junto a su familia y vecinos, esos que tuvieron el valor de salir en las cámaras de CNN sin miedo, abrazarlo en plena calle y darle la bienvenida. Esos mismos junto a su madre querida y su gran compañera, la esposa, Miriam Leyva, no desmayaron en denunciar, pedir a todas las instancias su libertad por la injusticia que se había cometido. Y aun más importante, Miriam supo tomar su lugar en el trabajo y su voz jamás pudieron silenciarla. Con la misma entrega y responsabilidad de Chepe la vimos escribir sobre distintos temas, organizar las esposas y familias de los presos, crear movimientos de solidaridad, dirigir campañas de información sobre la situación particular de cada uno de ellos. Miriam Leyva es una de las tantas Mariana Grajales que simbolizan la pasión por la libertad y la justicia. ¡Gracias, hermana, compañera! 

Pero debemos recordar que los compañeros de nuestra organización hermana dentro de Cuba, el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos, CUTC, siguen presos, así como la mayoría del grupo de los 75. Entre ellos, Pedro Pablo Álvarez, Alfredo Felipe Fuentes, Blas Girardo Reyes, Víctor Rolando Arroyo, Adolfo Fernández Sainz, Luis Milán Fernández y Horacio Piña Borrego. Hoy sus familias y amigos esperan verlos libres, para  disfrutar de las navidades junto a ellos, esperar el nuevo año en paz y abogando por la creación de un espacio de diálogo y entendimiento con las autoridades cubanas que permitan al país salir de la situación de estancamiento económico y aislamiento político. Tienen que surgir iniciativas renovadoras que sean puntos de encuentro y partida hacia nuevas formas de integración de nuestro pueblo como un todo para hacer más grande la Patria.

Entre cubanos debemos resolver nuestras diferencias pero reconociendo al otro que piensa distinto y aprobando lo que la mayoría decida para el futuro de la Nación Cubana.  La creencia religiosa, la posición ideológica no pueden seguir separando a su pueblo, otros pueblos han sabido salir de grandes dificultades y superar el pasado. La perspectiva que debe guiar nuestras acciones debe encaminarse a continuar la obra realizada en el progreso de la vida de todos por igual. La educación, la salud, el trabajo, la participación, los valores de solidaridad, deben ser preservados y relanzados a nuevas formas de integración que potencien su accionar en función de mejorar la vida de todos los cubanos.

Los medios de comunicación social deben estar al servicio de toda la sociedad, respetando las minorías,  cumpliendo una labor educativa, patriótica, que permitan a todos estar bien informados, con seriedad, objetividad, con respeto al ciudadano, promocionando los deberes y derechos, la participación ciudadana, apoyando el desarrollo cultural, social, económico del país en completa armonía con las instituciones del Estado sin que esto signifique de ningún modo sometimiento. Las reglas deben ser claras y de obligatorio cumplimiento dentro de un acuerdo institucional y político-social.

 La prensa cubana, los profesionales del periodismo, los trabajadores relacionados con los medios de comunicación tiene grandes desafíos por delante en la reconstrucción del sistema político y en la creación e internacionalización de una cultura democrática en la sociedad cubana. Más de 3 mil profesionales del periodismo es el potencial interno de la Isla y unos quinientos que residen en el exterior.

  Sometidos “los ciudadanos” por generaciones a vivir dependientes de regímenes de fuerza, despiadados en su comportamiento en contra de los más elementales derechos de participación ciudadana, represivos con la prensa,  y con el papel de los medios de opinión como agentes mediadores en los procesos sociales.

Reconocer de dónde venimos y cuáles han sido las fallas estructurales de las instituciones cubanas, durante más de un siglo, deben ser los puntos de partida para alcanzar formas organizativas que garanticen una etapa de transición hacia la democracia participativa, en la que los ciudadanos sean protagonistas de su destino común societario, donde los Medios de Comunicación y los profesionales deben desempeñar una labor decisiva en la educación, la explicación, la difusión, la interpretación, el debate, la internalización de los procesos de convivencia política, de tolerancia, suficientes para garantizar la formación de una nueva cultura política, de conductas y hábitos ciudadanos que perduren y se consoliden en el tiempo.

  Las dinámicas sociales que se acuerden por consulta popular, por consenso político o por cualquier otra forma de validación política deberán servir de guías en la estructuración del paradigma de nación que queremos construir. Las bases de una nación moderna, integradora, participativa, solidaria, de amplia proyección y reconocimiento internacional, sobre todo latinoamericanista y caribeña.

  Las decisiones de hacia dónde deben dirigirse  las acciones encaminadas a crear la nación de ciudadanos, están en la trascendental decisión de abrir un proceso constituyente o espacios de participación que generen en los sectores político, económico y social, el consenso necesario para construir el futuro del país. El proyecto de país se realizará sobre los principios y valores  de la nacionalidad cubana que permitan refundar la nación moderna, solidaria, apegada a su rico acervo histórico-cultural, las potencialidades que en todos los campos del saber han demostrado y la acumulación de experiencias, así como desarrollar las más amplias relaciones con otras naciones bajo el más estricto respeto a la soberanía, dando énfasis a la cooperación, los procesos de integración y otras formas de asociación mutuamente ventajosas.

El Estado Cubano tiene la tarea histórica de abrir el proceso de encuentro de la Nación Cubana, enmarcada en los nuevos procesos de integración que con fuerza se organizan en América Latina. Cuba es parte de Latinoamérica y por su historia, por sus méritos, debe encabezar esa fuerza integradora en la perspectiva de preservar la Nación Cubana ante las apetencias imperiales. 

Hay que denunciar a los sectores antipatrióticos que desde hace cientos de años quieren anexar a Cuba a los Estados Unidos, aquí no hay medias tintas, es el tema de mayor peso en las relaciones con nuestro poderosos vecino, que incluso, sabemos, ha realizado estudios en sectores juveniles del interior de Cuba donde es manifiesta la idea de convertir a Cuba en una especie de nación asociada o que goce del protectorado del vecino del norte.

Nunca la Patria estuvo en tanto peligro. De ahí la necesidad de entender el problema en su justa dimensión que hoy obliga al Estado Cubano y al más humilde de nuestros compatriotas opositor, disidente o no a entender que la unidad de nuestro pueblo ante los desafíos que tiene que resolver son más grandes y sagrados que las diferencias políticas que aun nos separan, simplemente nos estamos jugando la existencia misma de nuestra nacionalidad.

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