Claridad para la calle, oscuridad para la casa

 
Lic. Oscar Espinosa Chepe
Corresponsal en La Habana

En Cuba continúa el silencio informativo sobre el estado de la economía, mientras se dan versiones sobre los problemas presentes en otras naciones.

Un ejemplo de esta práctica puede encontrarse en el artículo "2001: mal año en comercio exterior", del Sr. Fidel Vascós González, aparecido en el periódico Granma el 12 de enero, en el cual se describe la disminución del intercambio comercial de bienes y servicios de América Latina y el Caribe el pasado año, de acuerdo con datos del Balance Preliminar Anual de CEPAL.

Resulta útil que la opinión pública cubana conozca las tendencias actuales en la región en tan decisivo sector, afectado por una desaceleración económica a escala mundial que, en mayor o menor medida, está incidiendo desfavorablemente en todas las naciones.

Sin embargo, en el artículo del Sr. Vascós son ignoradas las cifras referentes a Cuba que están en el documento de CEPAL, las cuales muestran que el saldo negativo de la cuenta corriente de la balanza de pagos cubanos se incrementó en un 10,3% en el 2001, prosiguiendo la dinámica al deterioro visible desde 1996.

SALDOS DE ELEMENTOS DE LA BALANZA DE PAGOS CUBANA

Unidad: millones de pesos

(a) 1996 1997 1998  1999 2000 2001
Cuenta corriente -166,8 -436,7 -302,4  -461,8 -687,1 -758,0
Intercambio de bienes y servicios -417,9 -745,5 -756,7 -746,6 -836,5  (b)
Intercambio de bienes  -1790,3  -2244,5  -2688,8  -2909,3 -3173,0  (b)

Fuentes: Anuario Estadístico de Cuba 2000 
(a) Balance Preliminar de la CEPAL 
(b) Información no disponible

Por otra parte se silencia que el déficit en el intercambio de bienes crece indeteniblemente desde 1994 y en el 2000 el volumen de las importaciones prácticamente triplicó el de las exportaciones, fenómeno esencialmente debido a la incapacidad del país para generar excedentes exportables, así como por mantenerse casi estáticamente vieja estructura de rubros a ofertar al exterior, muy similar a la existente antes de 1959: azúcar y sus derivados, níquel, tabaco, etc.

Debe subrayarse que las únicas actividades que han mejorado sustancialmente en los últimos tiempos son los servicios, a causa fundamentalmente del turismo, así como las transferencias corrientes propulsadas por el notable aumento de las remesas enviadas desde el exterior, en su inmensa mayoría de los Estados Unidos.

La actividad turística progresaba antes de 1959, y como consecuencia del aislamiento impuesto por las autoridades cubanas, temerosas de las "influencias perniciosas" en materia ideológica, fue limitada al mínimo hasta que, por la pérdida de las subvenciones del bloque soviético al término de la década de los 8', la situación económica obligó a su rescate.

El ingreso bruto generado por el turismo alcanzó 1948,2 millones de dólares en el 2000. para el 2001 se había programado el arribo de 2,0 millones de turistas, un 12,7% de incremento sobre el año precedente, con un ingreso bruto programado por ese concepto superior en un 15,0% respecto al 2000. hasta el momento, oficialmente no se ha brindado información alguna sobre el comportamiento del sector en el período recién terminado, pero por datos parciales conocidos los resultados logrados distan considerablemente de las metas trazadas.

La situación crónicamente deficitaria en la cuenta corriente de la balanza de pagos ha sido financiada en adición, por saldos positivos en la cuenta de capital, reforzada por las inversiones directas (399,9 millones de casos de saldo positivo en el 2000).

Como puede apreciarse, el desenvolvimiento del comercio exterior cubano muestra una dinámica calamitosa desde hace bastante tiempo, que no se debe a hechos coyunturales ni pasajeros, sino a un sistema estatista que ha bloqueado el avance de las fuerzas productivas. Haberse convertido la isla en un "paraíso" turístico, la misericordia de nuestros compatriotas en el exterior y la cesión de importantes segmentos del patrimonio nacional al capital foráneo han evitado hasta el momento la quiebra de las finanzas cubanas.

Sería muy favorable para la opinión pública nacional que el Sr. Fidel Vascós en sus próximos artículos, además de seguir brindando sus comentarios sobre la situación económica internacional, ofreciera elementos acerca de las duras circunstancias que atraviesan nuestra economía. Por supuesto, si se lo permiten.

La Habana, 18 de enero del 2002


Un artículo sobre la situación económica latinoamericana publicó nuevamente el Sr. Fidel Vascós González en el periódico Granma, el 19 de enero. En esta ocasión con el título "El círculo viciosos de pagar y seguir debiendo", donde refleja las duras circunstancias afrontadas por varias naciones de la región con sus voluminosas deudas externas.

Indudablemente se trata de un problema complejo, que traba el desarrollo económico y social de muchos países abrumados por el servicio de la deuda. Este fenómeno requiere una urgente solución por parte de los acreedores y organismos financieros internacionales, con la activa y responsable participación de las naciones prestatarias.

No obstante, resulta sorprendente que en su artículo el Sr. Vascós no menciona a Cuba, precisamente uno de los países con mayores dificultades en materia de deuda externa en todo el continente y el orbe.

A fines del 2001, según datos preliminares de CEPAL, la deuda externa cubana en moneda libremente convertible era de 10 960 millones de dólares; monto aproximadamente igual al existente a fines del 2000, cuando estaba vencido el 74,4% del total de la deuda. A esto habría que agregar las obligaciones en rublos transferibles contraídas con la extinta URSS (heredadas por Rusia) y los demás países que fueron miembros del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).

La deuda con Rusia, de acuerdo con datos publicados por la prensa cubana, asciende a 20. 848 millones de rublos transferibles, pero no está disponible la correspondiente al resto de los países del CAME (Bulgaria, Checoslovaquia (posiblemente heredados por la República Checa), Polonia, Rumanía, RDA (heredada por la República Federal de Alemania y Hungría), que pudiera ser de varios miles de millones de rublos transferibles.

El rublo transferible era utilizado como unidad de cuenta para efectuar las transacciones comerciales entre las naciones miembros del CAME. A estos fines , un rublo transferible equivalía a 1,11 dólares, pero nunca esa moneda pudo alcanzar la pretendida transferibilidad.

La deuda cubana contraída con los países miembros del CAME se formó en gran parte por créditos estatales concedidos para financiar la compra de plantas completas, equiparamientos, obras de infraestructuras, etc. Otorgados generalmente en condiciones excepcionalmente ventajosas, con intereses que rondaban el 2,0%, largos plazos para amortizar, y pagaderos con mercancías cubanas a precios garantizados y preferenciales, por lo regular varias veces superiores a los del mercado mundial.

También a la formación de la deuda contribuyeron créditos financieros que consolidaban los recurrentes déficit comerciales causados por los incumplimientos cubanos en las entregas pactadas en los protocolos anuales de intercambio y los propios pagos de los créditos concedidos.

Debe subrayarse que especialmente en el caso de la URSS, los productos suministrados por ese país en el intercambio comercial poseían precios muy ventajosos, por debajo de las cotizaciones del mercado mundial, distinguiéndose los combustibles, pues parte de las cantidades recibidas eran reexportadas con significativos beneficios para Cuba, a tal punto que esa operación constituyó la principal fuente de ingresos en divisas convertibles del país en varios años.

Debido a las ventajas obtenidas en las relaciones económico-comerciales y los vínculos políticos con el bloque soviético, éste tenía un papel preponderante en el conjunto de las relaciones de Cuba con el exterior hasta los años 90, lo cual explica que el endeudamiento con los países de economía de mercado no tuviera en esa época la importancia actual. A mediados de los años 80 alcanzaba 3 620 millones de dólares, aunque ciertamente ya estaban presentes serias dificultades para hacer frente a los compromisos.

En las condiciones descritas, si a las obligaciones contraídas en moneda convertible actuales se le agregaran las existentes con Rusia, calculándose éstas a razón de un rublo transferible igual a un dólar, y sin tener en consideración los saldos pendientes de pago a los restantes países del CAME, al no estar disponibles, el monto total resultante es de 31 808 millones de dólares.

Como consecuencia, la deuda externa per cápita de Cuba se eleva hoy a 2 815 dólares, sólo inferior en la región a la de Argentina (3 841 dólares) de acuerdo con la tabla que aparece en el artículo del Sr. Vascós.

Desde el punto de vista de la relación entre el monto de la deuda externa y el valor de las exportaciones totales en bienes y servicios, Cuba presenta un indicador ascendiente al 650,0% a fines del 2001, lo cual refleja que las obligaciones representan 6 veces y medio el volumen total de los exportado en bienes y servicios ese año, tomando como base datos de CEPAL. Un porcentaje peor lo tiene en la región únicamente Nicaragua (706,0%).

Debe subrayarse nuevamente que para calcular la deuda agregada cubana sólo se tuvieron en cuenta las obligaciones contraídas en moneda convertible y con Rusia, dejándose a un lado las referentes a otros países miembros del CAME, por no estar disponibles. Por ello, la posición deudora de Cuba es realmente aún más desfavorable de lo que se desprende de lo descrito anteriormente.

Como puede observarse, el panorama cubano en cuanto a la deuda externa no puede ser más desesperado, máximo para una nación no perteneciente a ningún organismo financiero internacional que pueda ayudarla; al margen de los procesos de interacción en el continente cada vez más aislado internacionalmente y atenazada por un fracasado sistema estatista y burocrático que asfixia sus potencialidades productivas.

Esas realidades son ignoradas en el artículo del Sr. Vascós, empeñado en ver la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio.

La Habana, 27 de enero de 2002

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